miércoles 16.10.2019

El primer ministro de Sri Lanka reconoce que los atentados pudieron ser evitados

Las agencias de inteligencia del país disponían de datos sobre la existencia del grupo de atacantes

Agentes de las Fuerzas Especiales de Seguridad de Sri Lanka inspeccionan un cementerio musulmán  | efe
Agentes de las Fuerzas Especiales de Seguridad de Sri Lanka inspeccionan un cementerio musulmán | efe

El primer ministro de Sri Lanka, Ranil Wickremesinghe, reconoció que los atentados del Domingo de Resurrección, que dejaron 253 muertos en ataques a iglesias y hoteles de lujo, podrían haber sido evitados porque las autoridades tenían información sobre los autores.


En una entrevista con un pequeño grupo de periodistas el primer ministro de la nación insular explicó que las agencias de inteligencia esrilanquesas conocían la existencia del grupo de atacantes pero no sabían que habían llegado “a tales extremos de violencia”.

El atentado, que además de las víctimas mortales también dejó más de 500 heridos, fue reivindicado por el grupo yihadista Estado Islámico (EI) y fue atribuido por las autoridades a las organizaciones locales de corte islamista National Thawheed Jammath (NTJ) y Jamathei Millathu Ibraheem (JMI).
Los organismos de Sri Lanka fueron informados por países aliados de la serie de atentados antes de que se produjesen, y habrían sido evitados “si las agencias de seguridad hubiesen seguido las instrucciones que se les había dado”, lamentó Wickremesinghe.

El primer ministro afirmó que si hubiese contado con la información, podría “haberla pasado al Ministerio de Asuntos Cristianos y advertido a los parlamentarios de las áreas para que fuesen cautelosos”.
El Gobierno de Wickremesinghe fue duramente criticado por los fallos de seguridad que condujeron a los atentados, pero el primer ministro ha mantenido desde el inicio que no pudo actuar porque las agencias bajo su autoridad no le informaron.


Según el dirigente, los terroristas eran “un pequeño grupo” de personas “bien unidas”, y extendieron su red entre amigos, hermanos e incluso sus mujeres.

“Si miramos al verdadero círculo, era incluso más pequeño y no utilizaban comunicaciones normales todo el tiempo. Muchos de ellos vivían en Colombo y se reunían entre ellos”, dijo.
Desde las explosiones coordinadas, las autoridades lanzaron una serie de redadas que por el momento han posibilitado la detención de más de 150 personas, en un contexto de seguridad reforzada y poderes especiales para el Ejército. Los arrestados son sospechosos de mantener vínculos con el EI o con alguna de las organizaciones locales.


Entre ellos se encuentra la esposa y la hija del cerebro de la serie de ataques suicidas, Zahram Hashim. El supuesto organizador de los ataques murió en el asalto al hotel Shangri-La de Colombo, mientras que su padre y sus hermanos fallecieron en un tiroteo y una serie de explosiones.
A la faceta familiar se incluye el inusual hecho de que tan solo una persona del grupo había combatido en un país extranjero, Siria, anotó Wickremesinghe.

“Algunos de ellos eran personas de las que no sospecharías que se van a involucrar en el terrorismo, gente de clase media-alta, hombres de negocios, profesionales que no han estado en Siria, que solo han viajado a Occidente o a Australia”, dijo. l

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