jueves 26/11/20

Orbán apela a la soberanía para justificar su veto al Presupuesto de la Unión Europea

Borrell se muestra seguro de que se solucionará el bloqueo e Italia confía en que se haga en diciembre
El primer ministro de Hungría, Viktor Orbán | efe
El primer ministro de Hungría, Viktor Orbán | efe

El primer ministro húngaro, el ultranacionalista Viktor Orbán, redobló ayer su pulso con la Unión Europea (UE), no solo al reafirmar sus demandas tras vetar el presupuesto comunitario, sino también desmarcándose de sus socios respecto a la adquisición de vacunas contra el Covid-19. 

Mientras los líderes de la UE buscan una salida al atolladero causado por el veto de Hungría y Polonia al Presupuesto comunitario y el fondo de recuperación poscovid, Orbán repitió que condicionar los desembolsos al respeto al Estado de derecho es un chantaje a los países que rechazan la inmigración. 

“Injerencias” de Bruselas
En una entrevista en la radio pública húngara, Orbán insistió en que pese a la urgencia económica para aprobar las cuentas de la UE, esa condicionalidad serviría para que “un grupo de países comunitarios obligue a otros a que hagan una u otra cosa”. 

La posición del primer ministro húngaro es consecuente con su discurso sobre la UE, a la que comparó en el pasado con la Unión Soviética, que entre 1945 a 1989 estableció dictaduras comunistas en Europa Central y Oriental, entre otros sitios en Hungría. 

“Las soluciones políticas deben tomarse en Budapest y no en Bruselas”, había manifestado anteriormente Orbán al rechazar que su país pueda someterse a controles externos. 

Este sentido de la soberanía, que además comparten sus bases electorales, es el motivo del veto de Orbán a las cuentas europeas, al asegurar, sin pruebas, que en realidad la UE trata de “obligar a que estos países abran sus puertas a los inmigrantes”. 

Hungría es el país que más fondos per cápita recibe de la UE y en los pasados siete años se benefició de unos 30.000 millones de Bruselas, lo que equivale a cerca del 4% del PIB anual del país. 

En el centro de la disputa se encuentra un mecanismo que permitiría a la Unión Europea suspender la financiación a los países donde el Estado de derecho, incluida la independencia judicial, haya quedado debilitada o esté amenazada. 

Para Hungría y Polonia, a los que la Comisión Europea ha abierto procedimientos por vulnerar valores de la UE, las nuevas reglas suponen un intento de castigarlos políticamente. 

“Hay que seguir con las negociaciones y se llegará a un acuerdo, como suele suceder”, indicó Orbán en la entrevista. 

Por su parte, el alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Josep Borrell, dijo ayer estar “completamente seguro” de que se resolverá el veto al acuerdo sobre el presupuesto de la UE para 2021-2027 y a la decisión sobre los recursos propios para financiarlo.

“Estoy seguro de que tendremos un acuerdo, estoy completamente seguro de que no vamos a bloquear una cosa tan importante como el “Next Geneation EU” (el fondo de recuperación europeo) o el presupuesto”, declaró el político español durante la rueda de prensa posterior a la videoconferencia de ministros de Defensa de los Veintisiete celebrada ayer.

En la misma línea, el ministro de Economía de Italia, Roberto Gualtieri, calificó ayer de “inapropiado” el veto que impusieron Hungría y Polonia, al tiempo que expresó su confianza en que quede superado en diciembre. 

Gualtieri declaró que la Unión Europea (UE) necesita las ayudas de este plan de recuperación dotado con hasta 750.000 millones de euros para solventar la crisis derivada de la pandemia, de los que Italia recibirá 209.000 millones de euros de este fondo.

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