jueves 29/10/20

Las Malvinas celebran los 30 años de su "liberación" de los argentinos

Los apenas 3.000 habitantes de las Malvinas conmemoraron hoy, acompañados de dignatarios del Reino Unido, el 30 aniversario de "la liberación" de las islas tras la ocupación argentina de 1982.
Un excombatiente de la guerra de Malvinas visita las cruces del Cenotafio, réplica del cementerio de Darwin, al cumplirse 30 años del fin de la guerra.
Un excombatiente de la guerra de Malvinas visita las cruces del Cenotafio, réplica del cementerio de Darwin, al cumplirse 30 años del fin de la guerra.
Excombatientes, viudas de militares, los isleños y políticos de ambos lados del Atlántico, encabezados por el secretario de Estado británico para América Latina, Jeremy Browne, asistieron a una serie de actos para celebrar el fin del conflicto, el 14 de junio de ese año.
Esa guerra, en la que murieron casi un millar de personas -la mayoría argentinos-, "está aún muy vivo en la memoria colectiva" de los malvinenses, dijo Browne al inicio de los festejos en Puerto Stanley, y recordó que se libró para que los isleños "pudieran decidir su destino".
Además de una ofrenda floral a los militares caídos, los actos, celebrados en un clima invernal, incluyeron un desfile militar con los regimientos de la Marina, Paracaidistas y la Real Fuerza Aérea que se enfrentaron a los argentinos liderados por Mario Menéndez y una misa en la catedral anglicana de la Iglesia de Cristo.
Las conmemoraciones en Stanley, la capital malvinense, tuvieron su eco en el Reino Unido, donde los británicos interesados pudieron seguir los festejos por televisión y Downing Street -residencia del primer ministro, David Cameron- alzó una bandera malvinense para reafirmar el compromiso británico con los habitantes del archipiélago en el Atlántico Sur.
El trigésimo aniversario del fin de la guerra, que empezó el 2 de abril de 1982 con la ocupación argentina, coincide con un momento de renovadas tensiones entre Londres y Buenos Aires, que reclama la soberanía sobre un territorio que el Reino Unido se anexionó en 1833.
Mientras los malvinenses proclamaban hoy al mundo su lealtad a la Corona británica, en Nueva York la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, exponía sus argumentos ante el Comité de descolonización de la ONU, al que asistieron dos miembros de la Asamblea legislativa de las Malvinas precisamente para defender su derecho a la autodeterminación.
Tras meses de pulso entre los Gobiernos británico y argentino, los malvinenses -en coordinación con el Ejecutivo de Londres, del que dependen en última instancia- anunciaron el martes que en 2013 celebrarán un referéndum sobre su estatus político.
Esa consulta, aplaudida en el Reino Unido, zanjará "de una vez por todas" la cuestión de la soberanía de las islas, según insistió hoy mismo el primer ministro británico, David Cameron, que no duda de que el resultado reafirmará el deseo de permanencia en el Reino Unido.
Aunque las diferencias entre Londres y Buenos Aires por las Malvinas no son nuevas y resurgen según el pulso de los respectivos Gobiernos, este año las expresiones de fuerza por parte de ambos países han aumentado por la celebración del trigésimo aniversario.
El bloqueo económico impuesto por Fernández a las Malvinas, con el cierre a sus barcos de los puertos vecinos, encendió los ánimos entre los británicos, que contraatacaron mandando a las islas para una instrucción militar al príncipe Guillermo, nieto de la reina Isabel II, y un moderno destructor para patrullar esas aguas supuestamente ricas en hidrocarburos.
Mientras el Gobierno argentino trata de defender el que cree que es su derecho territorial en foros internacionales como la ONU, el Reino Unido ha emprendido una estrategia diplomática mucho más localizada en América Latina.
En sus continuos viajes al continente, el enviado del Foreign Office Jeremy Browne, trata de ganarse la simpatía, o al menos la neutralidad, de los países latinoamericanos respecto a la causa de las Malvinas con la firma de acuerdos comerciales y de cooperación económica, algo que, según Londres, va viento en popa.

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