viernes 27/11/20

La tensión en Turquía se incrementa con 1.700 manifestantes detenidos

Las violentas protestas contra el Gobierno turco, que se han expandido por toda Turquía desde el pasado viernes, se redujeron ayer paulatinamente, aunque la situación seguía siendo tensa, en particular en Ankara, donde se volvieron a producir choques entre Policía y manifestantes.

los manifestantes continúan en estambul con las protestas en contra del gobierno efe
los manifestantes continúan en estambul con las protestas en contra del gobierno efe

Las violentas protestas contra el Gobierno turco, que se han expandido por toda Turquía desde el pasado viernes, se redujeron ayer paulatinamente, aunque la situación seguía siendo tensa, en particular en Ankara, donde se volvieron a producir choques entre Policía y manifestantes.
La Policía turca ha detenido a más de 1.700 personas, aunque la mayoría ya han sido liberados, según el Ministro del Interior, Muammer Guler, quien añadió que desde el pasado 28 de mayo se han producido 235 manifestaciones.
Los agentes de seguridad volvieron a reprimir ayer con gases lacrimógenos y cañones de agua al millar de manifestantes que intentaban acercarse a la sede del Gobierno turco en Ankara.

Erdogan afirma que no es un dictador
y se ve como un “servidor del pueblo”


Mientras que las fuerzas del orden trataban de impedir la llegada de los manifestantes a la sede de la Jefatura del Gobierno, otras 10.000 personas permanecían de forma pacífica en la céntrica y cercana plaza Kizilay de la capital turca. La contundencia empleada ayer por la Policía turca parecía algo menor que la del sábado en Ankara, cuando 30 estudiantes resultaron heridos, algunos de ellos de gravedad.
Por otra parte, en Estambul la situación parecía más calmada, con miles de activistas reunidos en la céntrica plaza Taksim y el cercano parque Gezi, cuya planeada demolición fue el detonante de esta ola de protestas antigubernamentales.
La retirada el sábado de la Policía fue festejada por miles de personas como una “victoria”, aunque ayer el primer ministro turco, Recep Tayip Erdogan, volvió a insistir en que no dará marcha atrás a los planes urbanísticos en el centro de Estambul y acusó a la oposición a ser responsable de las protestas contra su Gobierno.
“No podemos quedarnos mirando cuando algunos agresores en la plaza de Taksim provocan al pueblo”, advirtió Erdogan en un discurso que distó mucho de la moderación y conciliación pedida el sábado por el presidente de Turquía, Abdullah Gul. “¿Quién pagará por los escaparates rotos? ¿Qué tiene que ver esto con la democracia y la lucha por los derechos?”, se preguntó Erdogan, al tiempo que aseguraba no llevar “la dictadura en la sangre” y se calificó de “servidor del pueblo”.
Con sus palabras, Erdogan está lejos de tranquilizar a los manifestantes que pasaron en Estambul toda la noche en el parque Gezi, reocupado tras la retirada de la Policía.

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