martes 1/12/20

Johnson busca apoyos en su partido para ejecutar el Brexit el 31 de octubre

Reitera su desafío a la ley que le obliga a pedir a Bruselas una extensión del plazo de salida si no logra cerrar un acuerdo
El primer ministro británico, Boris Johnson, visita un hospital en Manchester | Andrew Parsons (eP)
El primer ministro británico, Boris Johnson, visita un hospital en Manchester | Andrew Parsons (eP)

El primer ministro británico, Boris Johnson, busca en el congreso anual del Partido Conservador, que comenzó ayer en Manchester, el mayor respaldo posible entre los suyos para mantener su apuesta de materializar el Brexit el próximo 31 de octubre.

En la primera jornada del congreso, que durará hasta el miércoles, Johnson reiteró su desafío a la ley que le obliga a solicitar a Bruselas una extensión del plazo de salida si no logra cerrar un nuevo acuerdo con la Unión Europea dentro de tres semanas.

El líder tory asegura que no retrasará el Brexit en ningún caso. Aun así, rehúsa detallar cuál será su estrategia si las negociaciones para lograr nuevas concesiones de los socios comunitarios restantes se mantienen encalladas.

En los pasillos del Parlamento británico se ha hablado en los últimos días de la posibilidad de que el Gobierno trate de convencer a algún líder europeo de que vete cualquier extensión del Brexit.

De ese modo, Johnson podría solicitar una prórroga más allá de octubre con la seguridad de que la petición será rechazada.

Preguntado en una entrevista con la BBC sobre si ha abordado ese escenario con algún mandatario europeo, como con el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, Johnson afirmó que no aireará ninguna conversación con otros mandatarios, porque son “delicadas”. Sin embargo, advirtió: “Creo que es completamente cierto que hay otros países comunitarios que no quieren seguir arrastrando esta situación”. Miembros de la oposición, así como conservadores críticos con Johnson, avisaron de que el Ejecutivo puede tratar de buscar mecanismos legales para anular la norma que le obliga a pedir una extensión.

El portavoz laborista para el Brexit, Keir Starmer, alertó ayer en el diario “The Observer” de que existe el temor entre los diputados a que el Gobierno argumente que hay peligro de desórdenes públicos para declarar un estado de emergencia, lo que le permitiría ignorar la ley para evitar un Brexit duro. “Azuzar la idea de que puede haber protestas, o incluso muertes, si no abandonamos la Unión Europea el 31 de octubre es la mayor de las irresponsabilidades”, declaró.

En el congreso conservador, el ministro de Exteriores, Dominic Raab, fue el miembro del Gobierno de más peso que defendió ante los afiliados la estrategia de Johnson. “Creo que los británicos ya han tenido bastante con líderes europeos que faltan al respeto a primeros ministros británicos”, dijo Raab. “Vamos a intentar llegar a un acuerdo, de buena fe. Pero si la UE rechaza la oportunidad de hacer un pacto bueno para todos, nos iremos al final de octubre, sin peros ni excusas”, dijo.

Johnson mantiene en su gabinete a un equipo que se ha mostrado hasta ahora alineado con sus planes, si bien el Partido Conservador llega a la recta final del complejo proceso del “brexit” dividido y con las heridas más abiertas que nunca.

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