sábado 19/9/20

La investigación desvela que el copiloto provocó el choque del avión

El análisis del contenido de una de las dos cajas negras del avión de Germanwings que se estrelló el martes en los Alpes franceses desveló ayer que el copiloto, un joven alemán identificado como Andreas Lubitz, provocó el siniestro de forma aparentemente voluntaria.

Restos del fuselaje encontrados ayer en las montañas	efe
Restos del fuselaje encontrados ayer en las montañas efe

El análisis del contenido de una de las dos cajas negras del avión de Germanwings que se estrelló el martes en los Alpes franceses desveló ayer que el copiloto, un joven alemán identificado como Andreas Lubitz, provocó el siniestro de forma aparentemente voluntaria.

La grabación sonora, con la conversación en cabina, ofreció a los investigadores datos de la última media hora de ese vuelo, que cubría el trayecto entre Barcelona (España) y Düsseldorf con 150 personas a bordo.

Los primeros 20 minutos, según relató ayer el fiscal francés del caso, Brice Robin, muestran que su conversación con el comandante transcurrió en un tono cortés e incluso cordial, pero que sus respuestas comenzaron a ser “lacónicas” y breves durante la preparación del informe para el aterrizaje.

Justo después, el comandante le pidió que tomara el mando porque iba a ausentarse de la cabina, presumiblemente para ir al servicio, y fue en ese momento en que Lubitz se quedó solo cuando bloqueó el acceso desde fuera, y la tripulación y la torre de control perdieron el contacto con él.

El joven, de 27 años, con una experiencia de 630 horas de vuelo y que había comenzado a trabajar en Germanwings en septiembre de 2013, accionó el sistema de descenso “pese a que no tenía razones para hacerlo” y no pronunció palabra en el resto del trayecto.

La grabación de la caja negra, según el fiscal, permite saber que el comandante reclamó que le abriera la puerta e intentó derribarla por la fuerza ante la falta de respuesta, así como que las advertencias de los controladores ante el inesperado descenso del avión tampoco fueron atendidas. La respiración del copiloto era en apariencia normal, añadió Robin, por lo que todo indica que estaba vivo hasta el momento en que el avión se estrelló y quedó prácticamente pulverizado.

Sin ficha policial

La investigación, que se ha abierto como “homicidio involuntario”, se dirige ahora hacia un acto supuestamente deliberado del copiloto. Lubitz no estaba fichado por las autoridades judiciales francesas ni alemanas por asuntos penales o vinculados a extremismos.

“Normalmente, cuando te suicidas, te suicidas solo, por eso no pronuncio esa palabra, pero efectivamente te puedes plantear legítimamente la cuestión”, indicó el fiscal francés, insistiendo en que “en este momento, nada permite decir que se trate de un atentado terrorista”.

El comportamiento de Lubitz, no obstante, puede interpretarse como que había “una voluntad de destruir el avión”, añadió la Fiscalía.

Los pasajeros según los primeros elementos de la investigación, no se dieron cuenta de lo que sucedía hasta el final, dado que no se escuchan gritos hasta poco antes del impacto.

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