Domingo 16.06.2019

Los equipos de salvamento rescatan a otros cuatro niños de la cueva del norte de Tailandia

Los equipos de buzos sacaron ayer a otros cuatro niños, el mismo número que el domingo, de la cueva del norte de Tailandia donde al cierre de esta edición continuaban atrapados cuatro menores y su tutor.

Varios soldados y policías tailandeses evacúan en un helicóptero a uno de los niños rescatados | Rungroj Yongrit (efe)
Varios soldados y policías tailandeses evacúan en un helicóptero a uno de los niños rescatados | Rungroj Yongrit (efe)

Los equipos de buzos sacaron ayer a otros cuatro niños, el mismo número que el domingo, de la cueva del norte de Tailandia donde al cierre de esta edición continuaban atrapados cuatro menores y su tutor.
Narongsak Ossottanakorn, portavoz de los efectivos de rescate, confirmó que los ocho niños están ingresados con buenas condiciones de salud en el hospital de Chiang Rai, la capital de la provincia homónima.
Las operaciones de rescate quedaron interrumpidas tras nueve horas para descansar y preparar la tercera misión, que podría iniciarse hoy, con el objetivo de sacar al resto. “Algunos de los trabajadores necesitan descansar, mientras otros se encargarán de preparar la siguiente jornada”, indicó Narongsak. Al igual que el domingo, los rescatados ayer salieron de manera escalonada; el primer abandonó la gruta cerca de las 16.45 hora local y el último salió sobre las 19.00 hora local. Tras la evacuación, fueron llevados en helicóptero al centro sanitario donde se encuentran internados los cuatro compañeros rescatados la víspera.
El contingente internacional de rescatistas empezó las nuevas operaciones a las 11.00 hora local, después de una parón de 14 horas para preparar los tanques de aire comprimido y evaluar la situación con los datos recabados en la incursión del domingo.

Laberinto
Los buzos, junto a las personas atrapadas a unos cuatro kilómetros de la entrada, tienen que superar un laberinto de galerías parcialmente inundadas y con desniveles y visibilidad nula.
Los chavales, muchos de los cuales no saben nadar, comenzaron a tomar sus primeras lecciones a comienzos de mes.
Cada uno de ellos va acompañado de dos profesionales, uno delante y otro detrás, que llevan la bombona de aire que le permite respirar. El grupo sigue una guía tendida, pero una parte importante del trayecto es bajo el agua, y se toman un descanso en el campamento B, situado a unos 2,5 kilómetros de la entrada.
El buzo profesional de 33 años natural de Ciudad Real Fernando Raigal participa en las labores de rescate. Raigal reside desde hace años en Tailandia, donde trabaja para compañías petrolíferas.
Su amigo Antonio Molina, pudo hablar ayer con Raigal durante unos 10 minutos y este le contó desde Tailandia que las labores de rescate se están dando “mejor que lo que podían esperar”.
A pesar de ello, aseguró el amigo del buzo, el cansancio está haciendo mella en los buceadores; de hecho, señaló que Raigal le comentó que ayer había salido “especialmente cansado” y añadió que la intención de Fernando Raigal era, después de hablar con su amigo, descansar para “reincorporarse mañana (por hoy) otra vez a las labores de rescate”.
Los chicos rescatados el domingo aún no han podido tener contacto directo con sus familiares, quienes han tenido que verlos a través de un cristal para prevenir que les pudieran contagiar alguna enfermedad debido al débil sistema inmunológico de los chavales, según Narongsak.
Los compañeros de escuela de los atrapados les mandaron ánimos ayer y expresaron su deseo de poder jugar un partido de fútbol pronto. Pansaa, de 16 años, le pidió a su amigo Night que se dé “prisa” para abandonar la cueva, ya que tienen “muchas cosas que hacer juntos”. “¡Te necesitamos!”, declaró. l

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