viernes 4/12/20

El asesino confeso de Noruega recurrirá la sentencia si lo declaran enfermo mental

El asesino confeso de 77 personas en Noruega, Anders Behring Breivik, está dispuesto a apelar si es declarado enfermo mental y por tanto no imputable, según declaró ayer su abogado.
Breivik, durante la audiencia en la corte de Oslo el 12 de junio                  efe
Breivik, durante la audiencia en la corte de Oslo el 12 de junio efe

El asesino confeso de 77 personas en Noruega, Anders Behring Breivik, está dispuesto a apelar si es declarado enfermo mental y por tanto no imputable, según declaró ayer su abogado.

“Esta convencido de que si es declarado imputable no apelará, pero si es declarado legalmente enfermo mental apelará”, explicó el abogado de Breivik, Geir Lippestad, tras reunirse con él en la prisión de Ila, cerca de Oslo.

El ultraderechista conocerá hoy si es condenado a una pena de cárcel o a ser internado en un psiquiátrico.

El tribunal decidirá si le considera o no penalmente responsable, tomando como base principal los dos informes psiquiátricos que se le han realizado y que concluyeron con diagnósticos opuestos.

El primero de ellos, que recibió el apoyo expreso de la comisión de Medicina Forense, determinó que padece esquizofrenia paranoide y que se hallaba en estado psicótico al cometer el doble atentado, de ahí que no pueda ser considerado penalmente responsable.

La base del eventual delirio de Breivik, de 33 años, es la idea de que debe salvar el mundo y que él decide quién debe morir a partir de su pertenencia a una organización “inexistente”, según los psiquiatras.

Ese informe constituye la base de la petición de la Fiscalía, que considera que plantea una “duda real” sobre el estado mental de Breivik y que, según la legislación actual, esta debe beneficiar al acusado, partiendo de la idea de que es peor condenar a un psicótico a la cárcel que a un no psicótico a ingresar en un psiquiátrico.

Para el caso de que el tribunal considere que no hay dudas suficientes, la Fiscalía solicita de forma subsidiaria una pena de 21 años de custodia, una figura legal del derecho noruego que se puede prolongar indefinidamente si se teme que el reo sigue siendo peligroso, lo que en la práctica equivale a la cadena perpetua.

La defensa de Breivik se apoya en cambio en el segundo informe, que concluyó que, aunque Breivik padece un trastorno disocial, puede ser considerado penalmente responsable. n

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