jueves 28.05.2020

Diez militares del Gobierno apoyado por la ONU fallecen en combates en Trípoli

Los ataques se recrudecen a pesar de la tregua entre los aliados 
de Naciones Unidas y Hafter
Un miembro de la milicia del  Gobierno de Acuerdo Nacional sostenido por la ONU en Trípoli (GNA) | Amru Salahuddien (efe)
Un miembro de la milicia del Gobierno de Acuerdo Nacional sostenido por la ONU en Trípoli (GNA) | Amru Salahuddien (efe)

Al menos una decena de milicianos bajo el mando del Gobierno de Acuerdo Nacional sostenido por la ONU en Trípoli (GNA) y de su aliado, la ciudad-estado de Misrata, murieron ayer en bombardeos sobre el sur de la capital, informaron fuentes de seguridad.

Según estas fuentes, vinculadas al GNA, los soldados cayeron en sendos ataques aéreos lanzados contra diferentes objetivos en los barrios de Abu Salim y Wisa, en los que también resultaron heridos siete civiles y cuatro milicianos.

Los combates entre la alianza formada por el GNA y Misrata (Volcán de la Ira) y las fuerzas bajo el mando del mariscal Jalifa Hafter, tutor del gobierno no reconocido en el este y hombre fuerte del país (LNA), se repiten con intensidad desde hace casi dos semanas pese a la “tregua humanitaria” solicitada por Naciones Unidas para frenar la pandemia de la Covid-19, que en Libia ha causado una muerte e infectado oficialmente a 19 personas.

El portavoz del LNA, coronel Ahmad al Mismari, aseguró, por su parte, que al menos 41 milicianos del GNA murieron en los combates librados el domingo en Trípoli y Abu Grein, una estratégica ciudad abandonada entre la ciudad costera de Sirte y el puerto de Misrata, clave para la conquista de este última.

En declaraciones a los medios en Bengazi, segunda ciudad en importancia de Libia y capital del este, el militar acusó igualmente a la alianza enemiga de haber atacado durante el fin de semana un avión con material médico destinado a la lucha contra la Covid-19 en la localidad de Tarhouna, en el sur de Trípoli.

El GNA informó del ataque pero aseguró que el aparato transportaba municiones y otro material militar.

Un año después de que Hafter iniciara el asedio a Trípoli, la larga guerra civil ha devenido en el primer conflicto multinacional totalmente privatizado de la historia contemporánea, dominado por el pulso entre Rusia y Turquía y librado por decenas de milicias locales y grupos de mercenarios extranjeros.

El controvertido oficial, que cuenta con el apoyo de Rusia, Arabia Saudí, Jordania, Egipto y Emiratos Árabes Unidos, lanzó su ofensiva el 4 de abril, con el secretario general de la ONU, Antonio Gutierres, de visita oficial en Trípoli para tratar de revitalizar el exangüe proceso de paz, en un mensaje diáfano a la comunidad internacional y al GNA, al que apoyan Turquía, Italia y Catar.

Un millar de muertos

Desde entonces han muerto cerca de 1.700 personas -más de 150 de ellas esta semana-, alrededor de 17.000 han sufrido heridas y más de 150.000 se han visto obligados a abandonar sus hogares y a convertirse en desplazados internos en una guerra que libran también mercenarios rusos, sudaneses, chadianos y sirios.

Desde ayer, Libia suma otra tragedia. Un grupo de milicianos armado obligó a interrumpir el suministro de agua a Trípoli, Tarhouna, Bani Wali y las ciudades de las montañas de Nafusa, en el oeste de Libia.

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