• Martes, 25 de Septiembre de 2018

La concesionaria del puente derrumbado en Génova paga 714.000 euros a 74 familias

La concesionaria italiana Autostrade per l’Italia, filial de Atlantia, informó ayer de que ya ha entregado ayudas económicas por valor de 714.000 euros a 74 familias afectadas por el derrumbe de un puente en Génov

La concesionaria del puente derrumbado en Génova paga 714.000 euros a 74 familias
La empresa reconstruirá el puente Morandi en ocho meses | LUCA ZENNARO (efe)
La empresa reconstruirá el puente Morandi en ocho meses | LUCA ZENNARO (efe)

La concesionaria italiana Autostrade per l’Italia, filial de Atlantia, informó ayer de que ya ha entregado ayudas económicas por valor de 714.000 euros a 74 familias afectadas por el derrumbe de un puente en Génova, que causó 43 fallecidos. La concesionaria tiene previsto aumentar esta suma hasta los 1,5 millones de euros antes de mañana para atender al resto de familias afectadas por ese siniestro.
Esta es la primera contribución que contempla realizar Autostrade, que ya anunció que movilizará un fondo de 500 millones de euros para reconstruir el puente Morandi en ocho meses.
La Fiscalía de Génova investiga para esclarecer las causas del derrumbe, ocurrido el día 14, y también una comisión paralela, constituida por el Ministerio de Infraestructuras y Transportes de Italia. El Gobierno italiano considera a Autostrade responsable del suceso, pues cree que no realizó los controles necesarios para asegurar la infraestructura, y anunció el inicio de un proceso para estudiar la posible revocación de la concesión.
Por su parte, Atlantia, matriz de Autostrade, informó de que valorará el impacto negativo que tiene en el grupo y en los accionistas la exteriorización constante por parte del Gobierno de noticias relacionadas con Autostrade y el siniestro en Génova.

Advertencia
El ingeniero Riccardo Morandi, diseñador del puente, advirtió en el año 1979 de que el viaducto necesitaba un mantenimiento constante por la corrosión a la que estaba expuesto como consecuencia del aire marino y de la contaminación.
Morandi realizó entonces un informe, que publicó el diario italiano “La Veritá”, en el que llamaba la atención sobre la corrosión a la que estaba expuesta la obra.
“Tarde o temprano, y tal vez dentro de unos años, será necesario recurrir a un tratamiento para eliminar cualquier rastro de óxido en los refuerzos más expuestos, para después cubrir todo con elastómeros de muy alta resistencia química”, advertía.
Afirmó que la estructura había sido construida en hormigón sólido, pero que sufría una degradación rápida a causa de “la alta salinidad” procedente de los vientos del mar, situado a solo dos kilómetros de distancia. Este aire, mezclado con los humos de las chimeneas de las fábricas industriales adyacentes, generaba un deterioro de los materiales y una “pérdida de resistencia” que había que tener en cuenta.
“Las superficies externas de las estructuras, pero especialmente las expuestas al mar y por lo tanto más directamente atacadas por los vapores ácidos de las chimeneas, comienzan a mostrar fenómenos de agresión de origen químico”, comentaba Morandi. l