viernes 4/12/20

El Brexit dinamita a un laborismo en guerra para forzar la caída de Corbyn

La onda expansiva de la salida de Reino Unido de la Unión Europea ha dinamitado la endeble estabilidad de un Partido Laborista que nunca se ha mostrado cómodo con su líder, Jeremy Corbyn, quien afronta un desafío abierto a su continuidad .

El líder laborista soporta una cadena de dimisiones en sus filas por el descontento con su gestión                        ep
El líder laborista soporta una cadena de dimisiones en sus filas por el descontento con su gestión ep

La onda expansiva de la salida de Reino Unido de la Unión Europea ha dinamitado la endeble estabilidad de un Partido Laborista que nunca se ha mostrado cómodo con su líder, Jeremy Corbyn, quien afronta un desafío abierto a su continuidad en un contexto de profunda incertidumbre institucional ante las incógnitas del nuevo encaje británico en el continente y el complejo rompecabezas de articular un nuevo armazón normativo que elimine la huella de 43 años de legislación comunitaria.
En paralelo a la batalla por el timón conservador abierta oficialmente por el primer ministro, la guerra por el control interno del Laborismo ha arrancado con una cadena de dimisiones como consecuencia de las dudas de la gestión de Corbyn durante una campaña del referéndum que, finalmente, no logró movilizar a su electorado natural, lo que condujo a Reino Unido a la puerta de salida por un margen de apenas cuatro puntos.
La falta de confianza no sólo en un grupo parlamentario que nunca había aceptado su ascenso de buen grado, sino en su propio equipo, ha conducido ahora, una vez confirmado un divorcio de la UE al que el Laborismo se oponía oficialmente, a un contraataque para forzar su caída.
La estrategia está basada en una sucesión de renuncias que aspiran a forzar la defenestración de un dirigente que, aunque en septiembre de 2015 había asumido el bastón de mando con reticencia, ahora manifiesta estar resuelto a continuar. Los responsables de Sanidad, Heidi Alexander; de Juventud, Gloria del Piero; de Transporte, Lilian Greenwood; o de Educación, Lucy Powell; o de Asuntos Escoceses, Ian Murray, entre otros, ya han dicho que se marchan.
La primera bala, no obstante, había partido de la trinchera del propio Corbyn, quien esta madrugada cesaba al portavoz de Exteriores, Hilary Benn, una influyente voz en el partido desde los años de Blair y Brown, por las dudas expresadas sobre su capacitación como líder.
Su despido ha animado a otros integrantes del denominado “gobierno en la sombra” a reaccionar para deshacerse de un dirigente venerado por las bases, pero severamente cuestionado por el aparato orgánico y por el propio equipo con el que debería gobernar si el Laborismo se hiciese con el poder.
En Reino Unido, la oposición debe contar con una estructura orgánica fundamentada en este “gobierno en la sombra”, una brigada de diputados que reflejen la composición del Ejecutivo. En consecuencia, los nombramientos han de proceder necesariamente del grupo parlamentario, lo que no ayuda a Corbyn, objetado por la mayoría de quienes cuentan con un escaño en la Cámara de los Comunes.
Los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea se reunirán por primera vez sin Reino Unido el próximo miércoles, para explorar los pasos a seguir hacia el ‘Brexit’, un día después del encuentro a Veintiocho en el que esperan de David Cameron un análisis de la situación, pero no el paso formal para activar el proceso de divorcio.
Los aún socios de Reino Unido creen que el país ha entrado en una crisis que no afecta sólo a los cambios en el grupo dirigente.

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