domingo 20.10.2019

Lotero a la fuga: Nuevas hipóstesis

En paradero desconocido el responsable de la administración de lotería número 17 de Lugo. Los investigadores trabajan con la hipótesis de que ya no esté en España

Lotero a la fuga: Nuevas hipóstesis. Archivo
Lotero a la fuga: Nuevas hipóstesis. Archivo

El responsable de la administración de lotería número 17 de la capital lucense continúa en paradero desconocido y los investigadores trabajan con la hipótesis de que el lotero cuyo rastro se ha perdido, al igual que el de parte de la recaudación de los sorteos de Navidad y de El Niño, una cantidad superior a los 91.000 euros, ya no esté en España.

Fuentes de la Delegación de Loterías y Apuestas del Estado en Lugo han indicado que esta es la información que se maneja, desde la desaparición el pasado viernes, y que la propia Policía Nacional trabaja con la hipótesis de que este hombre ya se encuentra fuera del territorio español.

Ante esta situación, la Delegación de Loterías y Apuestas del Estado en Lugo ha tomado la decisión de cerrar "cautelarmente" el mencionado despacho ubicado en un centro comercial, que ya acumula una deuda superior a los 124.000 euros, dado que a la cantidad inicial hay que sumarle otros 33.000 que debería haber abonado el propietario esta semana -concretamente el martes- por la lotería vendida.

Los abonados que recogían la lotería en esa administración han sido traspasados a la número 8 de la ciudad de Lugo, en la Rúa Quiroga, pero como muchos de ellos son de la zona de Monforte de Lemos, ahora tendrán la posibilidad de trasladar su abono a un establecimiento que les quede más cerca de su domicilio.

Miembros de "inspección" de Loterías y Apuestas del Estado, de la central -ubicada en Madrid-, se desplazaron la pasada tarde a Lugo para auditar la situación real de la administración, pero salvo las anomalías ya conocidas, no encontraron más motivos de alarma.

Fueron las dos empleadas de la administración las que comunicaron esta situación a la Policía Nacional, habida cuenta de que no tenían noticias de su jefe, un hombre de 53 años y vecino de Pantón, ni tampoco dinero en efectivo para afrontar el pago de los premios.

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