• Martes, 13 de Noviembre de 2018

Un testigo del crimen de O Ceao asegura que había un guardia civil “trapicheando” con armas

El arma con el que se perpetró el crimen del Cash Record, hace más de 24 años (en abril de 1994) en el polígono industrial de O Ceao, en Lugo, es el principal elemento que se puso encima de la mesa en el interrogatorio a dos testigos con el que se reactivó ayer la causa.

Un testigo del crimen de O Ceao asegura que había un guardia civil “trapicheando” con armas
Dos familiares de las víctimas de O Ceao llegan al Tribunal Superior de Xustiza | aec
Dos familiares de las víctimas de O Ceao llegan al Tribunal Superior de Xustiza | aec

El arma con el que se perpetró el crimen del Cash Record, hace más de 24 años (en abril de 1994) en el polígono industrial de O Ceao, en Lugo, es el principal elemento que se puso encima de la mesa en el interrogatorio a dos testigos con el que se reactivó ayer la causa.
Uno de los testimonios fue el de un guardia civil y el otro testigo era un extoxicómano que en su declaración apenas aportó nada, al advertir que “no sabía” o “no recordaba” nada sobre este doble crimen, aún sin resolver.
El que más colaboró, según fuentes del juzgado, fue el guardia civil, que sigue en activo. De acuerdo con estas fuentes, confirma lo que refleja el sumario, que había un compañero que estaba “trapicheando” con armas, al que el “principal imputado” o sospechoso, en este caso un hostelero que tenía un negocio en la zona vieja de Lugo y que ahora reside en Burgos, “le tenía mucho miedo”. Y es que la pistola, un arma que empleaban en aquel entonces las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, es el principal eje sobre el que se quieren volcar las familias de los dos asesinados, el reponedor Estebán Carballedo y la cajera Elena López.
Un crimen que se saldó con tres disparos, dos certeros que acabaron con la vida de Elena y Estebán y un tercero que habría rebotado.Igualmente, el autor o autores se llevaron un botín de 5 millones de las antiguas pesetas (30.000 euros).
Las dos declaraciones con las que se reaviva la instrucción comenzaron sobre las 10.15 horas y se cerraron una hora y media después del inicio. La hermana de la cajera, Isabel López, puntualizó que el agente citado a declarar esa jornada “se supone que estuvo vinculado al caso”. Al respecto, apuntó que, en el juzgado, el agente reconoció que había colaborado con un inspector de la policía nacional en “las escuchas”, y cree que puede aportar “alguna luz” sobre el origen del arma.
Una pistola que no apareció, pero que Isabel López constata que “siempre se dijo que esas armas eran las que utilizaba la guardia civil”. “Por eso pensamos que hubo algo de encubrimiento, porque si se sabía que las utilizaba la guardia civil es que salió de ahí, independientemente de que se la hubieran cogido (o robado). La persona a la que se la cogieron queremos pensar que no dio parte en aquel momento. El arma está totalmente identificada, a ver sí sabemos de donde salió”, razonó.
Otra de las diligencias que interesó la defensa de las familias es que se de cuenta de una inspección ocular a un vehículo, un Volkswagen Passat, que apareció abandonado “dos meses después” en las inmediaciones del lugar de los hechos y que algunos testigos vieron también el día del doble crimen, el 30 de abril de 1994.
Ahora la defensa de ambas familias quiere retomar esa “inspección ocular”, “esperanzados” con esta nueva fase en la investigación, aunque son “prudentes”. l