domingo 29/11/20

Porto niega que matase a su hija, se contradice y sitúa a la niña con Basterra en momentos clave

“No maté a mi hija, no, no maté a mi hija”, así de contundente ha respondido Rosario Porto a su abogado, José Luis Gutiérrez Aranguren, cuando este le preguntó directamente si había sido .

Rosario Porto en un momento de su declaración	efe
Rosario Porto en un momento de su declaración efe

“No maté a mi hija, no, no maté a mi hija”, así de contundente ha respondido Rosario Porto a su abogado, José Luis Gutiérrez Aranguren, cuando este le preguntó directamente si había sido la responsable de la muerte de la menor. Visiblemente afectada, Porto declaró durante ocho horas ante el jurado y, aunque incurrió en contradicciones, las atribuyó a las “lagunas” que tiene con respecto a esos días y situó a su hija con Alfonso Basterra en los momentos clave de sedación.
Aunque la declaración de la acusada se inició sobre las 09.45 horas no fue hasta los últimos minutos de la sesión, tras ocho horas de intervención, cuando su letrado le formuló de forma directa esta cuestión. Antes, la madre de Asunta defendió su papel y el de su exmarido como padres, aunque reconoció que tenía algunas “lagunas” sobre los días previos y posteriores a la muerte de la niña por la depresión que padece.

infidelidad
A preguntas del fiscal, Porto narró sus problemas de salud y los recurrentes estados de depresión de los que fue víctima. Tras su separación, a principios de 2013, después de que Alfonso Basterra descubriese una infidelidad, la madre de Asunta estuvo ingresada durante un mes en el hospital.
Fue después de este ingreso cuando Porto y Basterra estrecharon lazos, contó, aunque la acusada defendió que, desde su separación, el padre de Asunta tuvo pleno acceso a su hija con el objetivo de que la menor “no se resintiese de los problemas”. “Como cónyuges no lo supimos hacer bien, pero como padres lo hicimos lo mejor que pudimos”, aclaró, al tiempo que calificó a Alfonso de “padre maravilloso”.
Tal y como narró Porto, Alfonso Basterra se comprometió a “ayudarla en todo” tras ser dada de alta y mientras comenzaba un tratamiento para la depresión a cambio de que ella dejase su relación con su amante. Sin embargo, admitió que, incluso la tarde anterior a la muerte de Asunta, esta se quedó con su padre porque ella se encontraba en compañía de su amante.
Sobre su estado de salud, Rosario Porto indicó que a mediados de 2013 se encontraba “muy tocada” tras su ingreso hospitalario, entrando en una depresión y afectada por “acontecimientos muy duros”, como la muerte de sus padres. Para ello, explicó, durante el mes de julio tomó “algún orfidal suelto” para “conciliar el sueño”, aunque no empezó a pautarlos hasta finales de julio.

orfidal
Rosario Porto dijo que era Alfonso Basterra el que le proporcionaba el “orfidal” y aseguró que, antes de visitar ella misma a un psiquiatra a finales de julio, creía que su exmarido “había hablado con un doctor para pedirle una receta” para ella. En todo caso, negó que ella le diese nunca este fármaco a Asunta y, aunque cree que Basterra tuvo “ocasión”, lo puso en duda.
Sobre la salud de Asunta, apuntó que la niña tenía las dolencias “típicas” de su edad, como catarros, y sostuvo que sufría además de rinitis alérgica desde los nueve o 10 años. También hizo una descripción del día a día de la niña.
Porto dedicó buena parte de su exposición a destacar las buenas cualidades de Asunta y defendió su papel y el de su marido como padres, así como el esfuerzo económico y en tiempo que realizaba para que la menor tuviese una buena formación.
“Si alguna vez discutíamos era porque los dos queríamos tener más a la niña”, declaró Rosario Porto a preguntas de la defensa de Basterra, a quien describió como un “gran padre” que siempre deseaba acompañar a la niña a sus actividades y que se encargaba de las tareas domésticas.
Aunque no culpó a su exmarido , Rosario Porto sí ha situó a Basterra en compañía de la niña en momentos clave de la investigación, cuando la menor fue supuestamente sedada a lo largo del verano.
En este sentido, apuntó que fue su padre el que llevó a clase a Asunta el 9 de julio de 2013, cuando una profesora le advirtió de que estaba “como dopada”. Porto contó que ese día achacó la situación a un antihistamínico que, no pudo precisar, cree que el acusado suministró a Asunta para tratar su rinitis.
También con Basterra estuvo Asunta en la tarde del 17 de septiembre de 2013, el día anterior a faltar al colegio al encontrarse bajo los efectos de una “medicación fuerte” que le había causado vómitos, según escribió la madre en una nota que envió al tutor de la niña.
Ante el jurado, ayer, la acusada aseguró que la razón que dio al tutor no era cierta y afirmó que Asunta no fue al colegio porque la noche anterior había tenido “unas décimas de fiebre”.
Esta jornada, solo cuatro días antes de la muerte de Asunta, fue objeto de atención por parte del fiscal, que mostró en la sala unos documentos en los que se evidencia que alguien desconectó la alarma de la casa de Teo entre las 17.35 y las 22.40 horas del día 17 de septiembre, víspera de la indisposición de Asunta.
Momentos antes, Rosario Porto había justificado su necesidad de permanecer el día del crimen algunas horas en esta casa, situada a escasos kilómetros de la pista donde apareció el cadáver, indicando que hacía “mucho tiempo” que no pasaba por allí y tenía que ventilar.

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