• Sábado, 22 de Septiembre de 2018

La Policía asegura que el preso fugado de Ourense “no es peligroso para la ciudadanía”

La Policía Nacional y la Guardia Civil aseguran que el preso fugado de la de la cárcel de Pereiro de Aguiar (Ourense), Fernando Iglesias Espiño, durante el permiso de fin de semana del pasado 11 de agosto “no ofrece peligrosidad para la ciudadanía” y “no se reintegra”.

La Policía asegura que el preso fugado de Ourense “no es peligroso para la ciudadanía”

La Policía Nacional y la Guardia Civil aseguran que el preso fugado de la de la cárcel de Pereiro de Aguiar (Ourense), Fernando Iglesias Espiño, durante el permiso de fin de semana del pasado 11 de agosto “no ofrece peligrosidad para la ciudadanía” y “no se reintegra”.
Asimismo, aseguraron a Europa Press que están trabajando en “todas las líneas de investigación” para la localización del fugado, condenado a 25 años por asesinar a su mujer y a los dos hijos de ambos en 1996. Los cuerpos de seguridad comunicaron que están empleando medios técnicos y operativos propios para encontrar al preso, tarea para la que han pedido la colaboración ciudadana y han compartido el nombre y el rostro del fugitivo para su “máxima difusión”.
El gallego Fernando Iglesias Espiño, que el 13 de agosto tendría que haber vuelto al penal de Pereiro de Aguiar (Ourense) en el que cumplía condena por haber matado a su mujer y a sus dos hijos, tenía un comportamiento “correcto”, según fuentes del centro, por lo que no era esperable un quebrantamiento.
Este hombre, natural de Silleda (Pontevedra), ya había disfrutado más veces de estos permisos, y sin problema alguno, al encontrarse en la actualidad en tercer grado, en régimen abierto, y en el tramo final de su condena, cuya finalización está prevista para 2021. Con 63 años –41 cuando cometió el crimen–, el interno llevaba 22 años en prisión por un hecho que forma parte de la crónica negra de España y de la isla en la que vivía, Las Palmas de Gran Canaria, en el barrio de Jinámar.
Sus víctimas fueron su esposa, que tenía 39 años; la hija de ambos, de 18, y otro hijo en común, de 12. Según los hechos probados, usó para perpetrar este macabro suceso un pico como los que usualmente se emplean en la construcción. Fue castigado a 54 años entre rejas, pero se fijó el máximo en 24. l