Lunes 10.12.2018

Mangouras se siente “aliviado” al quedar exculpado de la responsabilidad penal

El capitán del petrolero “Prestige”, Apostolos Mangouras, que reside en Atenas, se encuentra “bien” y su familia “feliz” y “aliviada” por la sentencia que lo exculpa de la responsabilidad por la catástrofe medioambiental derivada del hundimiento del barco, dijeron ayer a Efe fuentes de su familia.

Mangouras y Argyropoulos, durante el juicio	javier albores
Mangouras y Argyropoulos, durante el juicio javier albores

El capitán del petrolero “Prestige”, Apostolos Mangouras, que reside en Atenas, se encuentra “bien” y su familia “feliz” y “aliviada” por la sentencia que lo exculpa de la responsabilidad por la catástrofe medioambiental derivada del hundimiento del barco, dijeron ayer a Efe fuentes de su familia.
La sentencia leída el pasado miércoles por el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, lo exonera a él, así como al jefe de máquinas, el también griego Nikolaos Argyropoulos, de la responsabilidad penal, aunque condena a Mangouras a una pena en suspenso de nueve meses de prisión por un delito de desobediencia grave a las autoridades marítimas españolas.
“Estamos muy felices y sentimos alivio por el veredicto. La familia está reunida de nuevo y a partir de ahora tendremos tiempo para estar todos juntos”, afirmaron las fuentes consultadas que mostraron su satisfacción.
Además, la familia quiso enviar un mensaje de “gratitud” al “pueblo de Galicia y de España” que, según dijo, “nunca dejó de mostrar su preocupación y su amor” por Mangouras.
El 13 de noviembre de 2002 el viejo petrolero monocasco quedó a la deriva con una grieta en uno de los tanques y su capitán, ahora de casi 80 años, envió una señal de socorro.
Cuando los equipos de Salvamento Marítimo respondieron a la llamada de auxilio, Mangouras y Argyropoulos se negaron a abandonar el barco, aunque pidieron que la tripulación, 27 personas, en su mayoría filipinos, fuese puesta a salvo.
Al día siguiente un remolcador logró enganchar el petrolero a tres millas de Muxía.
Ante el temor de una rotura del buque, las autoridades españolas decidieron alejar el monocasco de la costa, iniciando un rumbo errático que durante cinco días dejó tras de sí una piscina de fuel viscoso.
El 19 de noviembre de 2002, el “Prestige” se hundía a 250 kilómetros de Fisterra con más de 60.000 toneladas de combustible todavía en su interior, provocando una de las mayores tragedias medioambientales de la historia española.
Tras el accidente, Mangouras fue detenido y pasó tres meses en prisión preventiva, aunque luego fue excarcelado y permaneció en libertad vigilada en Barcelona durante otros 21 meses.
Después regresó a A Coruña junto a jefe de máquinas para asistir al juicio.
Por su parte, el ingeniero naval José Luis López-Sors, único alto cargo de la administración española que estaba acusado de los daños causados por la marea negra, ha recibido el fallo absolutorio con la convicción de que en el Derecho español “parece inevitable culpabilizar a un funcionario del Estado”.
En un escrito suyo, elaborado tras conocerse el veredicto y que ayer publicó el periódico “ABC”, alega que esto ocurre así “para que, si se lograra su condena, el Estado respondiera subsidiariamente. Y esta es la razón de base que, en España, invita a politizar cualquier accidente que haya causado daños importantes”.
En este texto, menciona un ejemplo opuesto, el del Derecho anglosajón, que ve “absolutamente respetuoso” con el poder Ejecutivo, tanto que en el Reino Unido las decisiones sobre accidentes en la mar, como el caso del “Prestige” en 2002, se toman por una figura dependiente del ministro de Transportes “y no se ponen en duda”.

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