miércoles 21/10/20
PRESTIGE ANIVERSARIO

Los niños del colegio de Muxía relatan que "sus papás estaban llenos de chapapote pegajoso"

A solamente unas semanas de las vacaciones de Navidad, los alumnos de un colegio de Muxía, el 'Virxe da Barca', relatan, ataviados con crespones negros por el décimo aniversario del desastre del 'Prestige', la historia de un petrolero que llegó a la costa gallega y "manchó" las playas y a "los papás".

El capitán del "Prestige", Apostolos Mangouras, el jefe de máquinas, Nikolaos Argyropoulos y el exdirector general de la Marina Mercante, José Luis López Sors (i a d), durante el juicio que se celebra en A Coruña por los daños causados por el vertido de fuel provocado por el hundimiento del petrolero, catástrofe de la que hoy se cumplen 10 años, que se ha reanudado con la declaración del capitán, para el que se piden 12 años de prisión por atentado contra el medio ambiente, daños y desobediencia. EFE
El capitán del "Prestige", Apostolos Mangouras, el jefe de máquinas, Nikolaos Argyropoulos y el exdirector general de la Marina Mercante, José Luis López Sors (i a d), durante el juicio que se celebra en A Coruña / EFE

A solamente unas semanas de las vacaciones de Navidad, los alumnos de un colegio de Muxía, el 'Virxe da Barca', relatan, ataviados con crespones negros por el décimo aniversario del desastre del 'Prestige', la historia de un petrolero que llegó a la costa gallega y "manchó" las playas y a "los papás".

"Nuestros padres estaban llenos de chapapote pegajoso, y también los abuelitos", cuentan a Efe en la biblioteca. En este centro son 46 los matriculados, y ninguno de ellos había nacido el 13 de noviembre de 2002, cuando el monocasco griego inició su vía crucis.

Estos niños, del pueblo más enfangado por el fuel -que recibió el nombre de "la zona cero"- saben de este suceso por lo que les han contado en sus casas. Todos están alborotados, quieren enseñar sus dibujos, contar sus historias, y observar sus retratos en la cámara.

El mayor de los que intervienen tiene seis años, la más pequeña tres.

Johana es la primera en aportar información: "lo puso todo negro, y a las gaviotas pringadas". Su compañera Marta, de la misma edad, ofrece más datos: "el mar estaba todo, todito, cubierto de esa cosa pegañenta".

A David le parece que "el buque extranjero pudo chocar contra una piedra". Sara añade que todos sus parientes se dedicaron a "limpiar y a encender las luces, para que la gente que vino a ayudar no se cayese".

Bruno cree que el "petróleo" pudo "haber matado a las medusas", una de sus obsesiones, "nunca he visto ninguna, pero no sé si antes había o no, igual han desaparecido".

Carla menciona a las "personas amables y trabajadoras" que se acercaron para limpiar en las calas y en las rocas. "Dormían en los polideportivos, en los pabellones, en las escuelas... donde podían porque no tenían casa", añade Sara.

"Mira lo que he pintado", dice Andrea, orgullosa, y piensa en el pescado, "se murieron muchas especies". Adela, la más benjamina, la mira y le cuenta: "pues yo a veces también veo peces muertos, pero eso ya no será de esa cosa".

Hugo se lo aclara: "se hundió ese barco, hace mucho, ahí sí que se murieron los peces por eso, pero la gente limpió, y el cacharro ese seguirá ahí abajo, en el océano".

Daniel señala que "gente de toda España vino a Muxía", y a él le suena que "también de Nueva York". Asier le hace un apunte: "se llaman voluntarios, e iban de blanco". Adriana completa: "ellos de blanco, con mascarillas, guantes y palas, y el mar negro como un chamizo".

Manuel espeta: "vino gente de otros países, sí, pero también de aquí, nuestros vecinos, y hay que intentar que esto no vuelva a pasar".

Daniel pide por segunda vez la palabra: "ahora hay un juicio, pero yo creo de verdad que los que iban a bordo, los jefes esos, se quedaron dormidos en el puente de mando, ¿a qué pudo ser así, eh?".

Las ilustraciones de estos críos son de premio por su simplicidad y dramatismo: el 'Prestige' se hunde, partido en dos, y deja a su paso un amenazante reguero de combustible, "un enorme manchón", en su lenguaje.

Ana Martínez

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