domingo 26.01.2020

Galicia tiene tres veces más agua subterránea que en los embalses

La semana que viene se abordará si se mantiene la alerta por sequía en Galicia, según anunció ayer la conselleira de Medio Ambiente, Beatriz Mato

El 2017 terminó con lluvias y 2018 se inició con más precipitaciones y mucho frío | cabalar (efe)
El 2017 terminó con lluvias y 2018 se inició con más precipitaciones y mucho frío | cabalar (efe)

La semana que viene se abordará si se mantiene la alerta por sequía en Galicia, según anunció ayer la conselleira de Medio Ambiente, Beatriz Mato, quien señaló que todavía no hay una decisión adoptada al respecto. La titular autonómica también trasladó a la ciudadanía que debe ser “prudente” y mantener “las medidas de ahorro” pese a las precipitaciones registradas en los últimos días en Galicia. Mientras, según un experto de la Universidade de Santiago (USC), Galicia tiene el triple de agua en el subsuelo que la que hay embalsada en las presas.
A preguntas de los periodistas, coincidiendo con su presencia en el acto de la Pascua Militar en A Coruña, Beatriz Mato aseguró que hay que esperar a que los técnicos evalúen “cómo se encuentren los caudales” tras las precipitaciones registradas en los últimos días.
Con todo, abogó por ser “prudentes” después de una situación en Galicia de varios “meses de sequía”. Por este motivo, y pese a las últimas lluvias, instó a la población a seguir adoptando “medidas de ahorro”. “Es una responsabilidad de todos”, remarcó.
Al respecto, el experto Juan Ramón Raposo, aseguró ayer que Galicia cuenta con una importante reserva de agua subterránea todavía por explotar para hacer frente a periodos de sequía, ya que supone “tres veces más” que la embalsada. De hecho, con solo el 1% de los recursos de los acuíferos se podría abastecer al 40% de la población, en concreto a la más dispersa y situada en el rural.

En una entrevista con Europa Press, Juan Ramón Raposo, que cuenta con una tesis de la USC sobre los recursos hídricos gallegos subterráneos, lamenta que “la escasa planificación de aguas subterráneas es algo de siempre en Galicia”, un recurso desaprovechado al que “no se le prestó especial atención por parte de la administración”.
La dispersión de la población gallega es propicia para tirar de este tipo de recursos, según aseguró, pues “no son grandes masas de agua para ciudades o grandes núcleos”, pero “son un recurso óptimo para abastecer al rural o villas de tamaño medio”.
En su tesis, presentada hace cinco años, ya estimaba que los recursos renovables de aguas subterráneas, solo en la demarcación Galicia-Costa (sin tener en cuenta la del Miño-Sil) eran de 4.427 hectómetros cúbicos al año. A modo de ejemplo, la suma del agua embalsada en la primera semana de este 2018 en toda Galicia es de poco más de 1.800 hectómetros cúbicos.
“Usando únicamente el 1% de los recursos de esos hectómetros subterráneos se podría abastecer al 40% de la población, que es la que vive en Galicia en núcleos pequeños y medianos, sin entrar en ciudades en donde también podrían ser complementarios”, subraya el experto. Todo ello unido a que “son aguas de muchísima más calidad”.

Ejemplo a seguir
Como ejemplo a seguir se refirió al caso de Verín (municipio ourensano que suministra agua mineral a toda España como Cabreiroá o Agua de Sousas), por donde pasa el río Támega, y que trabaja en “tres captaciones” con sondeos profundos que entrarán en funcionamiento en breve, las cuales servirán para abastecer a un municipio de tamaño medio como este (unos 14.000 habitantes).
Raposo dejó patente en su tesis doctoral que los recursos subterráneos han sido “despreciados en el planeamiento y gestión de las aguas por parte de la administración”, ya que centraron “el abastecimiento casi exclusivamente en las aguas superficiales embalsadas”.
En concreto, se refiere a cómo el Plan Auga de la Xunta se centra en la “tradición clásica de siempre en España”, es decir, en “embalses”, “abastecer a partir de aguas superficiales”, mientras “en muy contados casos se emplean las aguas subterráneas”, “a pesar de que, incluso, tradicionalmente en las ciudades se usaba”.
Además, remarca el ahorro económico frente a otras infraestructuras. “Es fácilmente imaginable que es mucho más costoso hacer una gran presa que unos pozos”, ilustra, “sin contabilizar los costes ecológicos y de impacto ambiental”. Al respecto, explica que “los que le dieron un uso importante fueron las poblaciones a nivel particular”. “Fue un poco como el far west en el que cada uno hacía su pozo, se abastecía, pero por parte de la administración no hay control de los existentes”, zanjó.

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