Lunes 24.06.2019

Galicia necesita la inmigración anual de 20.000 mujeres hasta 2050 para mantener la natalidad

Galicia precisa una inmigración neta de 20.000 mujeres para mantener estable el número de nacimientos hasta 2050, por lo que sería necesario un programa específico de atracción de inmigrantes que solo funcionará con altas probabilidades de empleo.

Leiceaga fue el encargado de presentar el estudio demográfico	efe
Leiceaga fue el encargado de presentar el estudio demográfico efe

Galicia precisa una inmigración neta de 20.000 mujeres para mantener estable el número de nacimientos hasta 2050, por lo que sería necesario un programa específico de atracción de inmigrantes que solo funcionará con altas probabilidades de empleo.
Esta es una de las conclusiones del informe sobre demografía presentado ayer por el Foro Económico de Galicia y el Círculo de Empresarios de Galicia y del que fue ponente el profesor de la USC y exportavoz parlamentario del PSdeG, Xaquín Fernández Leiceaga.
Según este estudio, en las próximas décadas, los gallegos serán menos, con una pérdida de un millón de habitantes en los próximos 40 años, más viejos y ocupando una porción menor del territorio, pues “estamos cumpliendo las peores previsiones del IGE para 2002-2051”.
Con el título “¿Qué futuro demográfico nos espera y cómo puede incidir en nuestro bienestar?”, el trabajo, que recoge los debates desarrollados en el foro y el círculo empresarial, revela que la población gallega solo crece históricamente cuando las circunstancias externas impiden las salidas de emigrantes.
Por ello, concluye que “fijar población activa en el territorio es un objetivo mucho más urgente hoy que concentrarse en aumentar la natalidad”.
Señala asimismo que la fecundidad no la frenan los deseos de las personas en edad fértil, sino “las condiciones concretas”, singularmente las “expectativas estables de renta y empleo”.
De acuerdo con el estudio, “de proseguir las tendencias actuales, en el corto y medio plazo, el volumen de población de Galicia caerá sensiblemente, mientras el envejecimiento progresará intensamente y la concentración de habitantes en el territorio (en las zonas urbanas) se agravará”.
“Estas tendencias pueden ser matizadas o corregidas, pero difícilmente invertidas”, dijo.
Aunque Galicia se sitúa en lo que Leiceaga describió como la “periferia católica del sur de Europa”, el caso gallego es más grave, lo que se sustenta en datos como que entre 2001 y 2011 la población española aumentó un 14,61%, mientras que la gallega lo hizo en 2,86%.
Así, después de 1987 en todos los ejercicios se produjeron más muertes que nacimientos, con unas pérdidas netas acumuladas de población de 168.000 personas hasta finales de 2009.

las dos variables
Leiceaga resaltó que “tenemos un grave problema con el presente y el futuro demográfico de Galicia”, una situación que es “inevitable”, pero que permite “incidir en la intensidad”, actuando en dos variables, los nacimientos y los flujos migratorios.
Estos son un “componente indispensable de cualquier solución”, insistió, ya que son más rápidos y flexibles, mientras que en el primer caso, es precisa la creación de empleo estable para que los jóvenes se decidan a la “aventura” de tener hijos y son necesarias políticas públicas destinadas a favorecer la crianza de los hijos.
“Solo si hay futuro para los jóvenes es posible activar la fecundidad”, resumió.
Para el director del Foro Económico, Santiago Lago, el problema no es cuántos gallegos somos, sino la estructura de la población, ya que una sociedad envejecida es menos emprendedora y asume menos riesgos, es más conservadora y, por lo tanto, no mira tanto al largo plazo.

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