lunes 21/9/20

La explosión de Baralla fue tan violenta que provocó daños estructurales en el ayuntamiento

La explosión del artefacto colocado el miércoles en la entrada de la Casa Consistorial de Baralla fue tan violenta que ha provocado daños estructurales en el edificio.

Los técnicos inspeccionan la entrada del consistorio de Baralla, donde estalló un artefacto	Eliseo Trigo
Los técnicos inspeccionan la entrada del consistorio de Baralla, donde estalló un artefacto Eliseo Trigo

La explosión del artefacto colocado el miércoles en la entrada de la Casa Consistorial de Baralla fue tan violenta que ha provocado daños estructurales en el edificio, dado que al menos tres pilares de los soportales han quedado “totalmente partidos”, según dijo a Efe el alcalde de la localidad, Manuel Gónzalez.
Veinte minutos antes de las cinco de la pasada madrugada se produjo en este municipio de la montaña lucense una explosión causada, según la investigación, por un artefacto situado en el exterior del edificio del ayuntamiento y que la Guardia Civil achaca al modus operandi de Resistencia Galega.
Manuel González explicó ayer que los daños provocados por la deflagración en el Ayuntamiento de Baralla “son peores” de lo que en un principio parecía, según las primeras impresiones de los dos arquitectos y de los técnicos municipales que ayer estuvieron revisando la estructura.
Toda “la parte frontal” del edificio resultó afectada por la violenta detonación, por lo que los daños materiales se cuantifican en “decenas de miles de euros”, precisó el regidor local.

afectados
En cuanto a los propietarios de las viviendas colindantes, que también sufrieron desperfectos como consecuencia de la onda expansiva, el alcalde precisó que el Ayuntamiento “se ha puesto a su disposición” y está “hablando con ellos” para que puedan recuperar la normalidad cuanto antes, aunque indicó que la mayoría “tienen seguro” y están a la espera de la tasación.
En todo caso, precisó que ninguna vivienda particular o local comercial llegó a tener daños “del mismo calibre” que la casa consistorial, que se llevó la peor parte. “Al ver esto se te cae el alma a los pies”, dijo González, porque “no ha sido provocado por un fenómeno natural”, sino “por unos insensatos”.
El regidor local se mostró partidario, en cualquier caso, de pasar página “y olvidar cuanto antes esta atrocidad”.
Un artefacto explosivo que los investigadores de la Guardia Civil atribuyen a la organización terrorista Resistencia Galega dejó parcialmente destruida la Casa Consistorial del municipio lucense de Baralla y provocó daños materiales en los edificios colindantes.
La deflagración se produjo a las 04.40 horas, dato exacto porque el reloj ubicado en la fachada de la Casa Consistorial se quedó parado justamente a esa hora, y la explosión fue tan violenta que se escuchó en aldeas situadas a más de cuatro kilómetros de la capital de este municipio rural de la montaña de Lugo.
Activados los servicios de emergencias, hasta el lugar de la detonación se desplazaron efectivos de la Guardia Civil y de los bomberos de Lugo, que procedieron a acordonar toda la zona y cerraron al tráfico la carretera Nacional VI, dado que el pavimento quedó lleno de cristales, tanto de las ventanas del consistorio como de los negocios ubicados en las inmediaciones del Ayuntamiento.
Un ventanal de aluminio, arrancado de cuajo por la explosión, cayó sobre el pavimento, y la deflagración dejó totalmente destruida la planta baja de la Casa Consistorial y los soportales que cubren la entrada principal a la edificación.
Los vecinos de Baralla, poco acostumbrados a este tipo de sucesos, no salían de su asombro y muchos confesaron a Efe que aún tenían “el miedo en el cuerpo”, no solo por lo sucedido, sino más bien por lo que pudo ocurrir si alguna persona hubiese pasado por delante del Ayuntamiento a esa hora.
El delegado del Gobierno en Galicia, Samuel Juárez, confirmó que todos los indicios apuntan a que el atentado fue perpetrado por miembros de Resistencia Galega, que habrían depositado duna “olla a presión”, cargada con una cantidad de explosivos de “entre tres y cinco kilos”, en la entrada principal.

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