Desalojan a cinco familias de Ourense al aparecer 42 cartuchos de dinamita en una buhardilla

Cinco familias ourensanas que residen en el número 55 de la calle de Ramón Puga tuvieron que ser desalojadas a última hora del martes después de que uno de vecinos encontrase un paquete con explosivos cuando estaba limpiando la buhardilla del edificio.

Desalojan a cinco familias de Ourense al aparecer 42 cartuchos de dinamita en una buhardilla
El edificio desalojado se encuentra en la calle de Ramón Puga | aec
El edificio desalojado se encuentra en la calle de Ramón Puga | aec

Cinco familias ourensanas que residen en el número 55 de la calle de Ramón Puga tuvieron que ser desalojadas a última hora del martes después de que uno de vecinos encontrase un paquete con explosivos cuando estaba limpiando la buhardilla del edificio.
Según fuentes policiales, los Técnicos Especialistas en Aparatos Explosivos (Tedax) de Vigo retiraron un paquete que contenía 42 cartuchos de dinamita, cinco rollos de mechas, 68 detonadores pirotécnicos, una vela y dos cajas de cerillas. Todo ello, en “muy mal estado” debido a su antigüedad y a las condiciones del desván.
El suceso se produjo cuando uno de los inquilinos del edificio, de tres plantas y seis puertas, encontró “en una esquina” de la buhardilla una bolsa con un paquete en el que se podía leer “Española explosivos”. Al abrir el paquete, según explicó, se encontró con varios detonadores y rollo de mecha que le hicieron sospechar que podría tratarse de dinamita. Inmediatamente, se puso en contacto con el dueño de la vivienda, que fue el avisó a la Guardia Civil.
Una de las vecinas, H.C., explicó que durante tres horas se les pidió que dejaran sus viviendas y que parte de los vecinos se fueron a casa de familiares, mientras que aunque los restantes se plantearon ir a un hotel, finalmente pudieron regresar a sus hogares “sobre las once de la noche”.
El propietario de la vivienda apuntó la posibilidad de que el material explosivo se colocase en el desván cuando se finalizaron las obras de destierro y construcción del edificio, encargado por sus padres hace medio siglo, cuando él tenía doce años.
Fuentes policiales confirman la veracidad de esta versión, basándose en el estado del material encontrado. También confirmaron que “no hubo peligro” para los inquilinos en ningún momento, pero que se procedió al desalojo e intervención de los Tedax “tal y como marca el protocolo”.