miércoles 08.04.2020

Venecia se queda sin turistas en su Carnaval

Una mujer charla al teléfono en una vivienda junto a un canal de Venecia | gonzalo sánchez (efe)
Una mujer charla al teléfono en una vivienda junto a un canal de Venecia | gonzalo sánchez (efe)

n gondolero canta indolente mientras pasea a un grupo de turistas por un Gran Canal vacío. Venecia presenta un aire enrarecido a principios de febrero, el mes de su emblemático Carnaval. No hay rastro de los grupos de turistas que siempre abarrotan sus calles. Las terrazas están prácticamente vacías y las colas han desaparecido de sus museos.

La pesadilla comenzó el 12 de noviembre de 2019. Aquella mañana los técnicos del centro de previsiones de la marea notaron algo extraño en sus datos. Al caer la noche, lo confirmaron: una marea “extraordinaria” entró en la laguna e inundó la isla.

El agua del mar Adriático llegó a los 187 centímetros sobre el punto cero de referencia, en la Punta de la Salute, un nivel que no se veía desde hacía décadas.

La ciudad quedó anegada. El desastre se agravó por una concatenación de fenómenos, como la persistencia del viento sur, el desplazamiento hacia el este del anticiclón de las Azores y las consecuentes anomalías en la presión atmosférica que generaron un “ciclón tropical” en el Mediterráneo, explica el responsable del centro de previsiones, Alvise Papa.

En Venecia basta que el nivel del mar suba 110 centímetros para que el agua llegue a la céntrica Plaza San Marcos, uno de sus puntos más bajos, y en 2019 esa altura se superó en 26 ocasiones, un frecuencia nunca antes registrada.

Turismo, fuerza y debilidad

Pero los problemas de Venecia no son únicamente las mareas y su frágil condición, sino cómo gestionar el turismo en una ciudad que recibe cada año 20 millones de visitantes.

Las inundaciones de noviembre lo han contenido. Las reservas hoteleras han caído un 30% respecto a enero del año anterior. “No hay mucha gente en Venecia. Es muy raro caminar por la ciudad y verla así”, admite Sara Salmaso, portavoz de la asociación de los establecimientos de la Plaza de San Marcos, donde el histórico Gran Café Florian languidece vacío y sin música.

Otro de los factores que ha agravado esta situación es el coronavirus de Wuhan, pues el Gobierno italiano ha cerrado el tráfico aéreo con China para limitar la expansión del patógeno. Venecia recibió casi 600.000 turistas del gigante asiático en 2017, solo superados por estadounidenses, británicos y franceses.

El alcalde, Luigi Brugnaro, le resta importancia a este frenazo. Los estragos del “acqua alta” duraron solo diez días y el virus no causa problemas. “Es seguro que se ha dado una caída del número de personas, pero no es tan significativo y sirve además para apreciar una ciudad tan maravillosa, algo que no ocurre tan a menudo”.

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