sábado 31/10/20

La única escuela de pilotos comerciales de Galicia formó a 200 profesionales en sus 20 años en Alvedro

La Aeroflota del Noroeste (AFN), la única escuela de pilotos de líneas comerciales de Galicia, ha llegado a los 20 años con un gran porcentaje de éxito. En este tiempo han formando a unos 200 comandantes

David Fernández, director de la escuela, en el hangar en el que se guardan los aviones | quintana
David Fernández, director de la escuela, en el hangar en el que se guardan los aviones | quintana

La Aeroflota del Noroeste (AFN), la única escuela de pilotos de líneas comerciales de Galicia, ha llegado a los 20 años con un gran porcentaje de éxito. En este tiempo han formando a unos 200 comandantes y copilotos con un alto porcentaje de colocación en las compañías. El director del centro formativo, David Fernández, reconoce que esta es una profesión de futuro aunque tenga sus altibajos porque actualmente la “demanda es brutal”.

“Antes se necesitaban pilotos en Asia y Oriente Medio pero ahora también se solicitan en Europa porque la aviación es cíclica y ahora mismo existe ese interés”, afirma el director de la Aeroflota del Noroeste, David Fernández. A lo largo de sus 20 años como profesor ha visto una aviación cambiante pero la escuela que fundó junto a su hermano hace dos décadas siempre ha conseguido llenar las distintas promociones.

A diez alumnos por curso, la estimación es sencilla: por las aulas y el hangar de Alvedro habrán pasado unos 200 profesionales, la mayoría de los cuáles cumplieron su meta de subirse a aviones comerciales para pilotarlos. En todo el recorrido del centro, las chicas han sido minoría. “Como mucho hay una por promoción”, lamenta Fernández, que no tiene claro el porqué de esta tendencia.
Algunos de los antiguos alumnos vuelan habitualmente al aeropuerto coruñés, cuya cabecera sur (siempre envuelta en la polémica por la cercanía del monte Xalo y la falta de ayudas al aterrizaje cuando el tiempo no es favorable en la cabecera norte) casi no tiene ningún tipo de secretos para todos ellos.

Cierto es que la estrenaron volando en avionetas o bimotores que no necesitaban demasiado espacio para despegar ni para aterrizar. En apenas unos metros de carrerilla estaban en el aire.

Aprendizaje muy completo
En plantilla, de los cuatro trabajadores originales han pasado a ser más de 20 entre personal de mantenimiento e instructores, tanto de la parte práctica como de la teórica (algunos imparten clases en las dos). En el programa hay 18 asignaturas que se imparten en una carrera de dos años. “El curso de piloto de líneas aéreas dura dos años porque hacemos formación intensiva con solo tres semanas libres al año”, aclara.

“La formación es tremendamente práctica: todo lo que se da se va a usar”, cuenta Fernández, que enumera temáticas como la medicina, la meteorología, la aerodinámica, la comunicación, la navegación... A mayores se han ido adaptando las horas de vuelo, que ahora ascienden a 205.

A pesar de la dureza de las clases, los requisitos para acceder a la AFN no son excesivamente complejos. Uno de los pasos fundamentales es superar un examen médico y otro psicológico por razones obvias. De todos los que dieron ese salto y llegaron a volar, Fernández se siente muy orgulloso. No en vano, hace 20 años dejó de moverse por España para cumplir su sueño de abrir la escuela que necesitaba Galicia.

La única escuela de pilotos comerciales de Galicia formó a 200 profesionales en sus 20...
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