jueves 02.04.2020

El traje masculino se impone en París como la solución al despilfarro

El mundo de la moda reivindica el traje de sastrería en la semana de la moda de París, en la que la casa Louis Vuitton reinventó una vez más su diseño para adaptarlo a unos tiempos más urbanos y modernos
Un modelo desfila para Louis Vuitton | C. PETIT TESSON (efe)
Un modelo desfila para Louis Vuitton | C. PETIT TESSON (efe)

Los principales impulsores del estilo urbano lo dieron este jueves por muerto en la pasarela de París, donde las firmas Louis Vuitton e Issey Miyake se preocuparon por renovar el traje masculino de sastrería como una forma de escapar de la vorágine consumista.

Difícil de creer que haya sido el diseñador Virgil Abloh, el exitoso director creativo de Vuitton para hombre, quien haya decidido dar esquinazo a las deportivas, los chándales y la estética callejera, pues fue él mismo quien introdujo este concepto en pasarela y dio la vuelta a los principios de la moda masculina.

Abloh, amigo y colaborador del rapero Kanye West, ídolo de milenials y diseñador omnipresente -acaba de lanzar una colección limitada de botellas de agua con la marca Evian tras un año de colaboraciones con Ikea y Nike-, parece el principal afectado por la velocidad de la industria.

“La idea popular del estilo urbano insta a una redefinición del término”, señaló la marca en una nota que recibieron los invitados al desfile de la colección otoño-invierno 2021, que se presentó en el marco de la semana de la moda hombre de París.

El desfile tuvo lugar en una instalación efímera en el Jardín de las Tullerías, donde Vuitton vistió las paredes de un despejado cielo con nubes blancas, como si fuera un cuadro de René Magritte.

El surrealismo fue uno de los motivos de la colección, cuya invitación al desfile era un reloj de pared con el logo de la firma que funciona al revés.

Este movimiento artístico inspiró a Abloh a soñar con una transformación del traje que pasa de ser el signo por excelencia del corporativismo a un símbolo de artesanía y creatividad.

Así, cerca de medio centenar de estilismos, el armario de Vuitton volvió al fondo de armario con trajes de sastrería rectos, una silueta ligeramente cónica (marcada en hombros y cintura y muy ajustada en los pantalones) y los combinó con una serie de botas y deportivas en piel, modernizadas con tiras de velcro, como si fueran sandalias, aportando su especial toque a un diseño tradicional.

Abloh no abandonó del todo las introducciones que ha hecho en la marca desde su llegada, en junio de 2018, y retomó los arnés -también en sastrería-, los accesorios con múltiples bolsillos y los abrigos de lujo, con gabardinas de pelo, chaquetas de ante grabadas con el logo de Vuitton y accesorios gigantescos.

Si en su última colección bordó los pantalones y camisas con románticas flores, en esta ocasión fueron los encajes y los volantes los que suavizaron la colección en camisas bohemias que se llevaron en pantalones con fajín, y una serie de americanas con volantes en la solapa, de inspiración flamenca.

En esto, se apreciaba la que parece ser la nueva convicción del diseñador: la muerte del estilo urbano y el éxito de lo “vintage”.

“¿Cuántas camisetas más podemos tener, cuántas sudaderas, cuántas deportivas? Creo que lo que va a pasar es que vamos a expresar nuestros conocimientos y nuestro estilo personal con piezas ‘vintage’”, dijo Abloh en la revista “Dazed”. Al cierre del desfile, Abloh salió a saludar al público -entre quienes se encontraba la modelo Bella Hadid y el cantante J Balvin

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