Lunes 20.05.2019

El templo de Tutmosis III asoma bajo la arena

Tras once años de trabajos, dirigidos por la arqueóloga española Myriam Seco, las excavaciones dejan al descubierto los muros del monumento, situado en la ciudad de Luxor y que fue abandonado en los años 30

Vista general de los muros y el templo de Tutmosis III en Luxor (Egipto) | efe
Vista general de los muros y el templo de Tutmosis III en Luxor (Egipto) | efe

en el undécimo año de trabajo en el yacimiento del Templo de Millones de Años de Tutmosis III, la misión dirigida por la arqueóloga española Myriam Seco concluyó las excavaciones que dejan por fin al descubierto los muros exteriores de un monumento olvidado en los años 30 y engullido por la arena.


“Es una noticia muy buena que hayamos terminado de excavar las terreras fuera de los muros perimetrales”, asegura Seco en referencia a las excavaciones que se llevan a cabo en el exterior del templo (1490-1436 a.C.), ubicado en la ciudad monumental de Luxor, en el sur de Egipto.


“Hemos avanzado muchísimo, todavía queda una gran parte por excavar, pero el interior del templo se puede terminar en pocos años y ya hemos empezado con la musealización”, dijo la arqueóloga antes de participar en un acto sobre arqueología organizado por el Instituto Cervantes de El Cairo. 
La española lleva desde 2008 liderando la misión que asumió el desafío del que el suizo Hebert Ricke desistió en los años 30 del siglo pasado, tras lo cual el templo de Tutmosis III quedó abandonado, olvidado y enterrado bajo la arena del desierto de Luxor, en la orilla occidental del Nilo, donde se encuentran una gran cantidad de monumentos del Antiguo Egipto.


Aunque la misión se concentra actualmente en la terraza superior del templo del “faraón guerrero”, en la campaña arqueológica del pasado otoño fueron excavadas también dos tumbas nuevas de una de las tres necrópolis que se han descubierto hasta ahora. 


Entre las necrópolis, destaca una en la que fueron enterradas 50 personas de estrato social bajo que vivieron durante la XI Dinastía (2150-1990 a.C.) y cuyas tumbas no fueron saqueadas, puesto que su humilde condición nunca llamó la atención de ladrones o cazatesoros. “Estamos encontrando ajuares intactos que nos están dando mucha información”, explica Seco, refiriéndose a dicha necrópolis.

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