jueves 02.04.2020

Seu Antonio, el salvador de tortugas más antiguo de Brasil

Los “tartarugueiros”, algunos de los cuales se dedicaban en el pasado al saqueo de los nidos y a la caza de las tortugas, fueron contratados porque eran los que mejor sabían cómo encontrar los huevos
Antonio Mendes antes de dedicarse a salvar tortugas fue pescador  | efe
Antonio Mendes antes de dedicarse a salvar tortugas fue pescador | efe

eu Antonio sale de su casa a las 03.30 de la mañana todos los días para recorrer a pie nueve kilómetros de playas en el estado brasileño de Bahía en busca de nidos de tortuga para proteger. Esta labor, que realiza hace 33 años, lo convierte en el “tartarugueiro” vivo más antiguo de Brasil.

Antonio Mendes Vieira, nacido en un poblado de pescadores de este estado del nordeste de Brasil y quien no completó la educación básica, tiene un conocimiento tan profundo sobre su oficio y tanta experiencia en buscar rastros de tortugas en la playa que todo el mundo lo trata respetuosamente como “Seu Antonio” (Don Antonio).

Este expescador de 57 años es el principal instructor de “tartarugueiros” (cuidadores de tortugas) del Proyecto Tamar, una de las más exitosas iniciativas de preservación ambiental de Brasil y que por estos días celebró el hito de haber salvado de sus predadores y devuelto al mar cuarenta millones de crías de tortuga en 40 años de historia.

“Hace 33 años estoy en estas, por lo que muchas de esas tortugas pasaron por mi mano”, dijo el salvador de quelonios al referirse a los exitosos resultados del Proyecto Tamar, que han permitido retirar de la lista de gravemente amenazadas de extinción a las cinco especies de “tartarugas” (tortugas) marinas que visitan las playas de Brasil.

El Tamar cuenta actualmente con 26 bases en todo Brasil desde las que vigila 1.100 kilómetros de playas. Toda esa extensión es protegida gracias a pescadores de las comunidades locales a los que Tamar les ofreció contratos formales adecuadamente remunerados para que cuiden las tortugas en lugar de cazarlas.

Seu Antonio es el jefe e instructor de “tartarugueiros” en Praia do Forte, una exvilla de pescadores a unos 100 kilómetros de Salvador, la capital de Bahía.  “Yo era pescador. Solo cazaba peces. En esa época no estaba prohibido (cazar tortugas) y si llegaba una no la dejaba ir. En esa época era para consumo. Pero hoy en día sin el proyecto Tamar no existiría nada”, afirma.

Comentarios