miércoles 20.11.2019

Las piedras de sus calles, la otra seña de identidad de Santiago

En 2007, el Concello de Santiago encomendó al consorcio de la ciudad el mantenimiento de todo el terreno “intramuros”, una tarea por la que recibe anualmente alrededor de 120.000 euros, para unas 250 obras
El arquitecto del Consorcio de Santiago, Angel Panero, con una de las losas | EFE
El arquitecto del Consorcio de Santiago, Angel Panero, con una de las losas | EFE

a visión de la Catedral de Santiago, cuya imponente silueta gobierna el cielo compostelano, es la primera imagen que se nos viene a la mente al pensar en la capital de Galicia. Pero existe otra seña de identidad que, frente a la verticalidad del templo, da horizontalidad al casco histórico: la piedra que pisamos en Compostela.

Desde Hemingway a Rosalía de Castro, Valle Inclán o Cary Grant, bajándose de un carruaje en pleno Obradoiro vestido de oficial inglés, pasando por reyes, emperadores, papas, presidentes, premios Nobel, peregrinos o viandantes habituales, estas losetas de granito cuyo espesor supera los veinte centímetros han visto pasar a millones de personas, resistiendo el paso del tiempo.

El propio García Márquez describía Santiago como “un gran bosque oscuro de piedra destacándose sobre la verdura riente de la campiña”, y nada sería de esa arboleda sin el denso follaje de 60.000 metros cuadrados cubierto por un total de 200.000 piedras de granito. Las precipitaciones que sufren estas piedras, asentadas en una de las regiones más lluviosas del planeta, tampoco perturban su apariencia eterna, toda vez que el agua discurre por ellas como si de un río se tratase, otra de las imágenes más características de Compostela.

Sin embargo, esta seña de identidad requiere de una minuciosa labor de mantenimiento, de la que se ocupa el Consorcio de Santiago a través del programa “A Pedra que Pisas”.

“Esta iniciativa surgió en 2006, asociada a un programa de especialización para canteros en gestión y mantenimiento de las losas y pavimentos de la ciudad histórica”, explica el arquitecto director de la Oficina Técnica del Consorcio de Santiago, Ángel Panero.

Estas piedras son duras, pero requieren gestión y tratamiento por parte de un cantero especializado. “Creamos una línea pionera: nos adelantamos diez años a lo que después sucedió, que las administraciones se dieron cuenta de que era muy importante incluir en los presupuestos partidas para fomentar el mantenimiento, más que reparación o urbanización”, relata Panero.

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