viernes 23/10/20

El mito de la reina María Antonieta resucita junto a su celda

Una exposición recorre la vida de la reina que acabó decapitada durante la Revolución Francesa a través de 200 obras con objetos históricos del siglo XVIII, que reflejan la mirada dual que suscitaba
Uno de los trajes de la muestra | Paula Bayarte (efe)
Uno de los trajes de la muestra | Paula Bayarte (efe)

a polémica imagen de María Antonieta, la reina que acabó decapitada por la Revolución Francesa, se ha convertido con el tiempo en un icono cultural despolitizado, como recuerda una exposición en la Conciergerie de París, donde vivió encerrada en una celda sus últimos días.

En los últimos 20 años, la figura de María Antonieta ha renacido gracias a las artes escénicas y visuales que transforman a la reina destronada en una mujer moderna, autónoma, bajo el papel de “pobre niña rica”.

Con más de 200 obras, la muestra “María Antonieta, metamorfosis de una imagen” recorre la vida de esta mujer con objetos históricos del siglo XVIII que reflejan la mirada dual, entre adoración y repudio, que suscitaba la monarca. Y para ilustrar la relectura que se ha hecho del personaje, recurre a un extenso y reciente material audiovisual.

La figura de María Antonieta ha despertado el interés de amplios estratos de la sociedad y la cultura, que han interpretado y revisitado momentos de la vida de la reina creando una amplia y variada gama de productos artísticos y de consumo en torno al personaje, que ha mutado a lo largo de la historia.

Convertida en reina de Francia, la princesa austríaca fue uno de los personajes históricos más detestados de la época por ser considerada derrochadora, frívola y caprichosa. La distinguida y bella mujer sirvió tanto como símbolo para los monárquicos como su cabeza lo fue para la celebración de la República.

Uno de los fetiches nace de la fascinación mórbida por la cabeza cortada en la guillotina. Como triunfo político aparece en grabados y cuadros del siglo XIX y con una connotación kitsch o gore en los trabajos de arte contemporáneo.

Una vez más la cabeza de la reina es objeto de culto, sus extravagantes e inmensas pelucas trabajadas con su peluquero Leonard Autié pasaron de ser motivo de mofa y crítica a convertirse en referencia en el mundo del arte, la publicidad y la moda.

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