Sábado 23.03.2019

Marte empieza en los desiertos de Marruecos

Los desiertos del país africano son un perfecto banco de pruebas para testar robots teledirigidos, vehículos espaciales y trajes de astronautas que un día no muy lejano servirán para la exploración del planeta rojo.

Uno de los experimentos consistió en probar la autonomía del astromóvil “Sherpa TT” | efe
Uno de los experimentos consistió en probar la autonomía del astromóvil “Sherpa TT” | efe

a exploración del planeta Marte ha encontrado en los desiertos de Marruecos un perfecto banco de pruebas que sirve para testar robots teledirigidos, vehículos espaciales y trajes de astronautas que se espera que un día no muy lejano servirán para la exploración del planeta rojo. 


Al sur de la cadena del Atlas se abren inmensas extensiones vacías que por su geología y su morfología se asemejan bastante a lo que hasta ahora se conoce del planeta Marte, como explicó el profesor Kamal Tajeddine, profesor de Geología en la Universidad Cadi Ayyad de Marrakech.

Al frente del Centro Ibn Batuta y en coordinación con el programa europeo Europlanet, Tajeddine coordina desde Marruecos distintas misiones de investigación espacial desde hace más de diez años, casi todas ellas basadas en las regiones al sur del Atlas, generalmente pedregosas y lejos de la idea tópica de las cadenas de dunas.


Es cierto –reconoció Tajeddine– que existen otros países africanos con desiertos más o menos similares (Argelia, Etiopía o Botswana), pero Marruecos cuenta con varios factores extracientíficos de peso, comenzando por la seguridad: la Gendarmería Real protege a distancia a los equipos investigadores y no permite la entrada de intrusos.


A ello se añade la estabilidad política del país y la existencia de una infraestructura hotelera muy desarrollada con acceso rápido a internet, fundamental para que los equipos investigadores descarguen sus trabajos al final de una jornada bajo el sol y el viento.


El último experimento, desarrollado a principios de diciembre, consistió en probar la autonomía del astromóvil bautizado como “Sherpa TT”, un robot con ruedas que recuerda a una araña por sus brazos articulados y que debía demostrar al mismo tiempo su capacidad de seguir las órdenes y de improvisar una acción propia si en su camino encuentra un objetivo científico.

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