jueves 19.09.2019

La marca más normal del mundo los quiere redondos

Con la puntera dura y cordones redondos, más fáciles de desatar, y cortos, las zapatillas Timpers entran en el mercado hablando en braille, diseñadas por futbolistas con discapacidad visual. En Alicante

La firma defiende con texturas su filosofía de que el tacto es el principal vehículo para “ver” las zapatillas
La firma defiende con texturas su filosofía de que el tacto es el principal vehículo para “ver” las zapatillas

Los contrastes de materiales, las punteras endurecidas y los cordones redondos y de 110 centímetros para que no arrastren más de la cuenta son las características de unas zapatillas urbanas que llevan el sello de personas con discapacidad visual, en concreto, de jugadores de fútbol, para una firma creada por alicantinos.

Timpers nació hace un año y medio como una marca de zapatillas “casual” que dio un giro a su trayectoria al ver cómo “palpaban” el calzado los miembros de un equipo de fútbol para ciegos de Alicante, a quienes su entrenador había llevado las zapatillas que iba a vender junto a su socio, Roberto Mohedano. Cuando vieron cómo acariciaban el material del que estaba hecho la zapatilla, pensaron en sacar un modelo limitado dentro de su colección con los requisitos de los que hablaban los jugadores, pero enseguida se dieron cuenta de que precisamente eran características que se podían potenciar.

Los jóvenes Aitor, arquitecto, y Roberto, estudiante de Administración de Empresas, decidieron presentarse a dos concursos de la Universidad de Alicante de emprendimiento social y accesibilidad, que ganaron, y fue cuando Diego Soliveres, uno de los jugadores del equipo de Alicante, se incorporó a la firma. “Su empatía, su forma de comunicarse, hizo que pensáramos en él como una persona que nos podía aportar mucho”, cuenta Mohedano.

El diseño del primer prototipo fue peculiar: los deportistas se reunieron con los emprendedores para aportar sus ideas a partir de 40 o 50 cartas de materiales de fabricantes alicantinos, eligiendo la combinación de estos, a la vez que los participantes videntes escogían cuáles se compenetraban entre sí. Además de la materia prima, los “diseñadores” pedían que las punteras se endurecieran para recibir menos impacto cuando chocan con bolardos, que los cordones fueran redondos y no planos porque son más fáciles de desatar, y que estos además tuvieran unas medidas algo más cortas, de 110 centímetros, para no arrastrar. 

Una fábrica de Catral se puso manos a la obra para y desde Timpers salen en preventa 1.200 pares de cuatro modelos nuevos, después de haber vendido ya 400 pares por internet, en cuya web se define como “La marca más normal del mundo”. Además de llevar la marca en braille en cada par, se cuida el embalaje del calzado y la caja lleva en su interior la composición escrita y en braille, así como una carta de agradecimiento al comprador por el apoyo mostrado. También intentan que todos los modelos tengan contrastes de colores, que gustan a personas con resto visual o baja visión, e innovar con texturas siguiendo su filosofía de que el tacto sea el vehículo principal para “ver” sus zapatillas.

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