jueves 26/11/20

Josep Palau i Fabre recoge al Picasso más íntimo

Las conversaciones que el pintor Pablo Ruiz Picasso y su biógrafo Josep Palau i Fabre mantuvieron durante años salen a la luz en el libro “Querido Picasso”, editado por la firma Galaxia Gutenberg
Una muestra sobre el pintor en el Centro Niemeyer de Avilés | J.L.Cereijido (efe)
Una muestra sobre el pintor en el Centro Niemeyer de Avilés | J.L.Cereijido (efe)

cuando Picasso le preguntó a su biógrafo Josep Palau i Fabre “¿A quién más has conocido?”, este le contestó: “A Lorca y a Artaud”, y después siguieron la charla como si tal cosa, una más de las muchas conversaciones que sostuvieron y que Palau recogió en su testimonial e intimista “Querido Picasso”.

La conversación de aquel día, 15 de marzo de 1972, se extendió un poco más porque el genio malagueño quiso saber si su biógrafo, con el que compartió tantas reuniones y tertulias como quedan reflejadas en “Querido Picasso” (Galaxia Gutenberg), había conocido también a Dalí. “No, no lo conozco, no me interesa conocerlo”, dijo.

Y añadió para sus lectores: “Es la pura verdad y a ella me he mantenido fiel (...) Pero tanto o más que por su postura política, Dalí me repugnó el día en que leí unas declaraciones suyas en la revista ‘Arts’ de París, hacia 1958, cuando al preguntarle qué había pensado al conocer el asesinato de Lorca, contestó: “’¡Olé!’ Añadiendo, más o menos, el siguiente juicio: ‘Como estaba enamorado de mí, así me desembaracé de él’”.  

Picasso siempre fue generoso con Palau y era habitual que en aquellas visitas le regalara dibujos, le dedicara libros, folletos y publicaciones de toda índole que rubricaba junto a dedicatorias y dibujos de todo tipo, hasta conformar una colección que se conserva en la Fundación Palau y Fabré y que se reproducen en su totalidad en este libro, en edición de Julià Guillamon.

A Picasso le molestaba que su obra se empleara como mera inversión o especulación económica, cosa que Palau pudo comprobar el día que le mostró un libro en el que, veinte años antes, Picasso le había hecho un dibujo firmado. Aquello le complació tanto que volvió la página y le “regaló” otro dibujo junto a la leyenda “Y aquí otra vez”, y al devolverle el ejemplar le dijo con humor: “Y ahora vuelve a traérmelo dentro de veinte años más”.

En ocasiones, Palau llevaba, para que Picasso las certificara o las descartara como falsas, obras de coleccionistas españoles.

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