jueves 02.04.2020

El jardinero que cuida los cuadros del Museo del Prado

De pequeño siempre le gustaron las plantas, de mayor se enamoró del arte. Sus dos pasiones se unieron y hoy Eduardo Barba Gómez identifica y cataloga las plantas que aparecen en los cuadros del Museo del Prado
Vista general del Museo del Prado | aec
Vista general del Museo del Prado | aec

Más de mil obras del museo madrileño tienen plantas o flores y Barba Gómez se las conoce todas. Desde hace unos cinco años, este botánico y jardinero colabora con el departamento de Conservación del Prado, para ayudar a identificarlas. 

La identificación es fundamental para los procesos de restauración ya que permite conocer los colores y la morfología de cada planta y, en la mayoría de las ocasiones, aporta información sobre el mensaje de la obra. 

“Conocer las plantas que aparecen en las obras es una manera de comprender las obras -explica-. Los barnices que cubren las pinturas se oxidan con el paso del tiempo y falsean los colores, es necesario saber qué planta es para acertar con el matiz o el tono”.

Todo este trabajo es el germen de “El jardín del Prado”, una edición bellamente ilustrada que permite al lector darse un paseo por la colección del museo madrileño desde otro punto de vista.  La variedad botánica del Prado “es inmensa”, según este experto, pero el libro reúne solo medio centenar de plantas junto a sus correspondientes cuadros. Todas caben en una maceta para que quien lo desee pueda llevarse “una trocito vivo” de una obra a su casa, explica.

Se encuentran la borraja de “El jardín de las delicias” del Bosco, el romero en los bodegones de Clara Peeters o las pequeñas violetas esparcidas por toda “La bacanal de los andrios” de Tiziano. 

La rosa es la flor que más aparece en los cuadros del Prado en floreros, guirnaldas o coronas. Aunque las hay “más raras” como el aligustre, que solo aparece una vez en toda la colección, en “La anunciación” de Fra Angélico.

En “El jardín del Prado” también hay ejemplos del uso las plantas y las flores para completar el mensaje de su obra, es el caso, por ejemplo, de las chiribitas, unas minúsculas margaritas que aparecen en “La crucifixión” de Juan de Flandes.  Todas las que aparecen son blancas, menos las que están justo debajo de la cruz, en tono rojizo, como símbolo del martirio de Cristo.

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