Sábado 23.03.2019

China coloca una sonda en la cara oculta de la Luna

El gigante asiático se sitúa, gracias a esta misión, entre las principales potencias espaciales al conseguir establecer un logro en la exploración del universo que ningún otro país había conseguido hasta el momento

Primera instantánea de la cara oculta de la Luna tomada por la Chang’e 4 | EFE
Primera instantánea de la cara oculta de la Luna tomada por la Chang’e 4 | EFE

hina hizo historia ayer al conseguir alunizar con éxito una sonda en la cara oculta de la Luna, un logro que ningún país había conseguido hasta el momento y que sitúa al gigante asiático entre las principales potencias espaciales.


“Un gran hito en la exploración humana del universo”, indicó la prensa estatal sobre la llegada, a las 10.26 horas de China (02.26 GMT), de la sonda Chang’e 4 al cráter Von Karman de la cuenca Aitken, en el polo sur del satélite.


La Administración Nacional del Espacio de China (ANEC) indicó que el alunizaje se produjo después de que el Centro de Control Aeroespacial de Pekín diera la orden a las 10.15 hora local (02.15 GMT), con lo que la sonda inició el descenso desde el punto más cercano de su órbita, a quince kilómetros de la Luna.


A partir de entonces, transcurrieron doce interminables minutos para los ingenieros chinos: la velocidad respecto a la Luna se fue reduciendo de 1,7 kilómetros por segundo a prácticamente cero y la inclinación se modificó cuando quedaban entre seis y ocho kilómetros hasta la superficie lunar.


Cuando solo faltaban 100 metros, la Chang’e 4 planeó para identificar obstáculos y medir las pendientes de la superficie y seleccionó una zona lo suficientemente llana en la que descender de forma lenta y vertical. A apenas dos metros del objetivo, el motor se paró y el aparato alunizó, amortiguando el golpe con las cuatro patas del módulo.

“Fue un gran desafío en muy poco espacio de tiempo, con gran dificultad y riesgos”, describió el jefe de los diseñadores del programa de exploración lunar chino, Wu Weiren. La Chang’e 4 realizó la última fase del descenso de forma autónoma, aunque hasta entonces había operado bajo las directrices de Pekín a través de las órdenes recibidas vía el satélite de enlace Queqiao, que está funcionando como “espejo” entre el centro de control chino y la sonda durante toda la misión espacial que ha conseguido el alunizaje.

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