Domingo 16.06.2019

El Apalpador, el Tió o el Esteru, los otros “papanoeles” de España

El popular Apalpador gallego que baja de las montañas cantando entrañables canciones se une al carbonero Olentzero vasco, el Tió catalán que “defeca” regalos y dulces o el Esteru de Cantabria

El Apalpador lleva varios años regresando a Galicia | aec
El Apalpador lleva varios años regresando a Galicia | aec

España es un crisol de culturas también por Navidad pues Papá Noel tiene serios competidores en las figuras del Apalpador o Pandigueiro, el L’Anguleru, el Esteru, el Olentzero, el Tientapanzas y el peculiar Tió de Nadal, que “defeca” regalos.
En Galicia, cada vez más estudiosos hacen mención a la figura del Apalpador, nombre con el se le conoce en la zona del Courel, o Pandigueiro, en el Macizo Central Ourensán, que comparte protagonismo con el Papá Noel europeo. Este fenómeno se suma al de localidades del País Vasco, que tienen al Olentzero, un carbonero de profesión como personaje propio; el Esteru, en Cantabria; o el Tió en Cataluña, donde existe la tradición de que los niños, al llegar la Nochebuena, golpeen un tronco con bastones mientras cantan, para que el Tió “defeque” regalos y dulces por debajo de la manta el 25 de diciembre.
De aspecto bonachón, el personaje del Apalpador, de orígenes un tanto inciertos, se caracteriza por su aspecto grueso, su barba roja, chaqueta remendada, su bastón y por fumar pipa. Baja de las montañas para repartir alegría entre los niños, todo ello acompañado de entrañables canciones y lejos de fines comerciales, según recogen en su diversa documentación el centro de cultura popular Xaquín Lorenzo y la Sociedad Antropolóxica Galega (SAGA).
Aunque no es San Claus ni San Nicolás, el Apalpador o Pandigueiro se caracteriza por “cuidar mucho a los niños y se preocupa si los padres se portaron bien con ellos”, comenta a Efe el estudioso Lito Prado, quien destaca de este personaje que “no castiga”.
Una enseña de este personaje gallego, abunda, es que le gustaba repartir “onzas de chocolate”, artículo que era “un lujo” en esa época, en un momento de esplendor, cuando la provincia ourensana contaba con varias fábricas de chocolate. Entre las canciones que se utilizaban para llamar al Pandigueiro, recuerda una en la que se le pedía que viniera pronto a fin de tomar leche caliente y castañas así como el chocolate, todo ello, acompañado por regalos para todos los niños.

Comentarios