domingo 25.08.2019

Altamira se renueva con realidad aumentada

El museo celebra su 18 aniversario con un balance “muy positivo y satisfactorio” y con el apoyo de nuevas tecnologías para seguir ofreciendo una experiencia cultural envolvente sobre el paleolítico
Vista de la réplica de pinturas rupestres en el Museo de Altamira | pedro puente hoyos (efe)
Vista de la réplica de pinturas rupestres en el Museo de Altamira | pedro puente hoyos (efe)
 

El Museo de Altamira cumple 18 años en el edificio diseñado por el arquitecto Juan Navarro Baldeweg, mientras prepara la renovación de su instalación museográfica teniendo como apoyo la realidad aumentada, para seguir siendo un sitio clave para entender la historia de la Humanidad.

Los 5 millones de visitantes recibidos en sus 18 años de vida –280.000 el pasado año– han superado las expectativas generadas en 2001 cuando los Reyes inauguraron ese edificio que alberga la réplica de la sala de los polícromos de la cueva original para preservar el frágil arte paleolítico, a la vez que acercarlo al público.

En una entrevista con motivo de este aniversario, la directora del Museo y Centro de Investigación, Pilar Fatás (Zaragoza, 1971), explica que el principal valor de Altamira es que permite conocer y entender cómo era la época paleolítica, tanto a través de su arte como de la fauna y la flora que habitó este rincón hace más de 20.000 años. Fatas asegura que Altamira sigue siendo “uno de los mayores hitos del arte paleolítico europeo” y una de las cuevas más destacadas por sus manifestaciones artísticas, ya que los bisontes de hace 14.000 años constituyen “lo más icónico” del sitio, que por su estética “son una obra maestra del arte rupestre paleolítico”.

Tesoro por descubrir

Además, sigue siendo un “tesoro” a medio descubrir, donde gracias al proyecto “Los tiempos de Altamira” se ha podido caracterizar el momento de ocupación de la cueva, entre finales del Solutrense (hace unos 20.000 años) y el Magdaleniense (13.000 a.c.).

El uso del método uranio-torio ha permitido datar figuras recién descubiertas y crear el nuevo marco cronológico para el arte de Altamira, de forma que en 2012 se supo que el signo más antiguo en la cueva tiene 36.000 años, lo que ha obligado a recomponer todo el cuadro cronológico que hasta entonces se manejaba.

Según Fatás, la cueva aún podría guardar algunos secretos como lo constatan las figuras recién descubiertas –unas manos– mediante nuevas tecnologías que permiten ver el arte que el ojo no ve en las paredes, lo que ayudará a confeccionar un catálogo completo del arte de los cazadores-recolectores prehistóricos y del paleoambiente. La directora de Altamira asegura que el balance de los 18 años del museo es “muy positivo y satisfactorio” por la alta valoración que los visitantes hacen de toda la propuesta museística que desarrolla en la instalación, tanto exposiciones como otras actividades culturales paralelas como conciertos o talleres.

Atrás queda la década de los 70 del siglo pasado, cuando las visitas masivas a la cueva original pusieron las pinturas en grave riesgo de destrucción.

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