sábado 19/9/20

Turull revela que propuso a Puigdemont no convocar elecciones y ceder la presidencia catalana a Junqueras

El exconseller pide unidad al independentismo y cree que el debate de la unilateralidad se llevó “al absurdo”
Turull bebe agua durante su declaración ante el Supremo | aec
Turull bebe agua durante su declaración ante el Supremo | aec

El exconseller Jordi Turull propuso al entonces presidente de la Generalitat Carles Puigdemont que no convocara elecciones en octubre de 2017 y que el entonces vicepresidente y líder de ERC, Oriol Junqueras, ocupara la Presidencia del Govern y asumir el propio Turull la Vicepresidencia.

Así lo revela en el libro “Persistim” (Columna), que escribió desde la cárcel de Lledoners (Barcelona), donde cumple doce años de prisión, y junto a la periodista Gemma Aguilera, con un prólogo de Puigdemont y un epílogo del cantante y exdiputado del Parlament Lluís Llach.

En sus 253 páginas, Turull explica que, cuando Puigdemont se debatía sobre si convocar elecciones o la declaración unilateral de independencia, él le planteó: “No convoques elecciones y deja paso. Que el vicepresidente Junqueras asuma la Presidencia y, para que no parezca que le dejamos el peso a él y nosotros nos lavamos las manos, ya asumiré yo la Vicepresidencia”.

La propuesta –que había comentado antes con la entonces portavoz parlamentaria de JxSí y secretaria general de ERC, Marta Rovira– fue descartada tras una conversación privada entre Puigdemont y Junqueras.

El libro también narra como él y el entonces conseller Josep Rull sugieren a Puigdemont que sea el Parlament quien decida soberanamente qué corresponde hacer, lo cual acepta; y añade que, cuando lo comunica a algunos que criticaron la opción de ir a elecciones, no saltaron de alegría.

Un escenario de violencia

Además, suscribe unas polémicas declaraciones de Rovira en noviembre de 2017 en que afirmaba que la Generalitat recibió información por muchos canales de que se estaban metiendo armas en Cataluña, que iba el Ejército y que el Govern no estaba dispuesto a asumir un escenario de violencia extrema con muertos en la calle.

Según Turull, en la preparación del referéndum actuaron como si estuvieran en “clandestinidad”, por lo que cada uno sabía solo lo que le afectaba directamente y utilizaban palabras clave, y se refería a las urnas como “pizzas” cuando hablaba con sus colaboradores.

Una vez declarada la independencia, el 27 de octubre de 2017, relata que Puigdemont justificó no quitar la bandera española del Palau para evitar que, “en momentos inciertos y trascendentes, jugar con la simbología pueda ser entendido como un menosprecio a ciudadanía de Cataluña que ama estos símbolos”.

“Volvimos a dinámicas de auténtica clandestinidad” tras el 27 de octubre y la aplicación del 155, subrayó Turull, que también cuenta como comunicó a sus compañeros que descarta irse de Cataluña, por motivos familiares y porque está convencido de que puede “plantar cara jurídicamente”, pero cree que la figura del presidente de la Generalitat hay que preservarla y que marcharse al extranjero es la mejor opción.

En su opinión, el juicio no sirvió “de nada” y la sentencia no decapita el independentismo, por lo que llama a persistir de forma pacífica como contraposición a la resignación y ve imprescindible la unidad de acción

Así, hizo un llamamiento a trabajar con lealtad, confianza y autoexigencia, sin sectarimos partidistas y sin hurgar en la herida, para recuperar el espíritu el 1-O y culminar lo que empezaron: “Tenemos que “octubrarnos”.

También cree que el debate sobre la unilateralidad se llevó “al absurdo”, destacando que lo que deben hacer es ser más eficaces para que los catalanes puedan decidir su futuro, e insiste en pedir diálogo.

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