viernes 18/9/20

Triana Martínez vio desde la ribera del río cómo su madre mataba a tiros a Isabel Carrasco

Montserrat Triana Martínez, de 35 años, en prisión provisional por la muerte de Isabel Carrasco, observó desde la ribera del río Bernesga cómo su madre, María Montserrat González.

Dos personas pasan ante varios ramos de flores depositados en memoria de Isabel Carrasco	efe
Dos personas pasan ante varios ramos de flores depositados en memoria de Isabel Carrasco efe

Montserrat Triana Martínez, de 35 años, en prisión provisional por la muerte de Isabel Carrasco, observó desde la ribera del río Bernesga cómo su madre, María Montserrat González, de 55, abatía a tiros el,  pasado día 12, a la presidenta de la Diputación de León, según fuentes de la investigación.
Así se desprende de la declaración de una testigo que presenció toda la secuencia del crimen, cometido a las 17.18 horas del  12 de mayo cuando la presidenta de la Diputación de León y del PP provincial atravesaba una pasarela peatonal sobre el río Bernesga para dirigirse a la sede de su partido.
Esta testigo declaró que la joven no estuvo sobre la pasarela y los veinte metros que separan el inicio del puente con el lugar exacto en el que fue abatida Carrasco, los recorrió en solitario su madre.
Añadió que María Montserrat González, que llevaba la cara cubierta con un pañuelo azul, siguió a Carrasco por la pasarela y cuando esta se encontraba hacia la mitad le disparó por la espalda a escasa distancia.
La testigo sostiene que a causa de ese disparo Carrasco se desplomó y recibió otros dos tiros en el suelo.
Tras ejecutar a su víctima, dio marcha atrás de nuevo, se reunió con su hija, le entregó el arma homicida y ambas emprendieron la huida a paso rápido pero con aparente calma. En este momento entró en acción un personaje clave en el esclarecimiento del crimen, un policía jubilado que estaba paseando junto a su mujer y que también fue testigo del crimen.
Este agente jubilado declaró ante la Policía que fue consciente desde el primer momento de la identidad de la víctima y decidió seguir a las dos mujeres. En un momento dado, ambas se separaron y optó por seguir a la que había visto efectuar los disparos.
Mientras tanto se había puesto en contacto telefónico con la Policía y les iba comunicando la situación de la mujer hasta que esta llego a la Gran Vía de San Marcos, se introdujo en un Mercedes deportivo y se sentó en el asiento del copiloto.
Allí fue detenida e identificada y transcurridos unos minutos llegó su hija, que se había separado de su madre para deshacerse del arma homicida, que depositó en el coche de Raquel Gago, de 41 años, una policía local de León con la que mantiene una estrecha amistad, y que también esta imputada.
Testigos presenciales afirman que Montserrat Triana Martínez y Raquel Gago se vieron en la calle poco después del crimen en lo que no parecía un encuentro casual, como declararon ante la Policía y la jueza que instruye las diligencias del caso.

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