miércoles 21/10/20

Los reyes llegan a Marruecos con todos los honores y un nuevo acuerdo pesquero

El rey Felipe VI y la reina Letizia llegaron ayer a Marruecos en su primera visita a un país fuera de Europa y recibieron los más altos honores por parte de la monarquía marroquí, que tiene con la española una antigua relación casi familiar.

gra292. rabat (marruecos), 14/07/2014.- la reina letizia junto a la princesa lalla salma, esposa del mohamed vi, tras su llegada junto al rey felipe vi, al aeropuerto de rabat. felipe vi ha llegado esta tarde a rabat, en su primera visita como rey de españa a marruecos, en un momento de excelentes relaciones bilaterales. efe/zipi
La reina Letizia junto a la princesa Lala Salma, en Rabat efe

El rey Felipe VI y la reina Letizia llegaron ayer a Marruecos en su primera visita a un país fuera de Europa y recibieron los más altos honores por parte de la monarquía marroquí, que tiene con la española una antigua relación casi familiar.
Además, y como “gesto” hacia España, el rey Mohamed VI aprovechó esta visita para comunicar al monarca español que por fin ha rubricado el acuerdo pesquero euromarroquí, una firma que estaba pendiente desde el pasado febrero y que permitirá que un centenar de pesqueros españoles, entre ellos algunos gallegos, puedan volver a faenar a aguas marroquíes, de las que fueron expulsados en diciembre de 2011.
A los reyes españoles fue a buscarlos al mismo aeropuerto el monarca Mohamed VI, acompañado por su esposa, Lala Salma, y todos sus hermanos, Mulay Rachid y las princesas Lala Mariam, Lala Hasna y Lala Asma.
El monarca alauí esperaba a los reyes españoles al pie de la escalerilla del avión y nada más descender besó a Felipe VI en las mejillas, a la usanza árabe, mientras que saludó a la reina Letizia con la mano y una inclinación de cabeza.
Acto seguido, los dos reyes se trasladaron en un coche hasta el palacio real de Rabat, seguidos por otro vehículo donde viajaban la reina Letizia y Lala Salma, atravesando unas calles de Rabat donde cientos de personas esperaban bajo el tórrido sol de julio para vitorear al cortejo real.
El recibimiento en el Mechuar, como se conoce la explanada del palacio, fue por todo lo alto, con un escuadrón a caballo de la guardia real que escoltó al cortejo hasta su destino. n

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