El Gobierno pagará 544.000 euros al bufete que defenderá a Llarena

Un grupo hace un castell ante la presencia de Quim Torra | j. sellart (efe)

El Ministerio de Justicia ha encomendado al bufete belga Liederkerke Wolters Waelbroeck Kirpatrick la representación de España y del magistrado del Tribunal Supremo Pablo Llarena en la demanda civil que contra este ha interpuesto el expresidente catalán Carles Puigdemont y cuatro de sus exconsellers con un coste de medio millón de euros.

El Ministerio de Justicia ha encomendado al bufete belga Liederkerke Wolters Waelbroeck Kirpatrick la representación de España y del magistrado del Tribunal Supremo Pablo Llarena en la demanda civil que contra este ha interpuesto el expresidente catalán Carles Puigdemont y cuatro de sus exconsellers con un coste de medio millón de euros.
Según informa el Ministerio, una vez concluido el trámite de selección del despacho de abogados, la documentación fue remitida a la Embajada española en Bruselas, donde representantes legales de la legación diplomática y el bufete firmaron el preceptivo contrato. El valor de la adjudicación asciende a 450.413 euros, a los que hay que sumar otros 94.568 en concepto de impuestos, lo que hace un total de 544.982 euros.
Una vez formalizado el contrato, el bufete Liederkerke Wolters Waelbroeck Kirpatrick asumirá la representación procesal del Estado y del magistrado Llarena para, de acuerdo con la dirección técnica que ejercerá la Abogacía del Estado, defender la soberanía e inmunidad jurisdiccional de la Justicia española ante los tribunales belgas, defensa que incluye la de Llarena, instructor de la causa del procés. 
Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, considera que la “falsa” traducción de unas declaraciones del juez Pablo Llarena presentadas por la defensa del expresidente de Cataluña Carles Puigdemont no es un “problema menor”, si bien pidió dejar trabajar a la Justicia. “El problema de la falsa traducción no es un problema menor, porque esa frase atribuida al juez Llarena es la única frase que aparece en el texto enviado al juez en los dos idiomas. No sé más que eso, pero ya es suficiente como para pensar cómo se ha podido producir una situación que no es anecdótica”, resumió Borrell en declaraciones a la prensa en Viena, en donde asiste a una reunión de ministros de Exteriores de la UE.
Las declaraciones originales de Llarena utilizadas para armar la demanda fueron realizadas en condicional para referirse a los encausados, mientras que en la traducción presentada en la denuncia parece que el juez afirma que cometieron los delitos de los que estaba hablando.

Espacio judicial
El jefe de la diplomacia española recalcó que, en cualquier caso, este no es un asunto “entre Gobiernos”, sino “un problema del espacio judicial” y pidió dejar “trabajar” a la Justicia.
Poco antes, el viceprimer ministro belga y titular de Exteriores, Didier Reynders, aseguró a su llegada a la misma reunión que debe ser el Tribunal belga que verá el caso el próximo 4 de septiembre quien decida sobre las consecuencias del error de traducción.
“Creo que hay que dejar a las autoridades judiciales trabajar juntas, es lo que intentamos hacer”, declaró Reynders, al ser preguntado por el impacto de la mala traducción en el proceso.
“Que se deje trabajar a la Justicia es algo que compartimos todo el mundo, no solo el ministro belga”, reaccionó Borrell, al ser interrogado por las palabras de Reynders.
Sobre la tensión en Cataluña por la colocación y retirada de lazos amarillos en lugares públicos, Borrell apuntó que es un asunto que debe ser tratado “como está previsto” en la próxima reunión sobre seguridad que mantengan el Gobierno de Pedro Sánchez y el de Cataluña. “Ya dije en su día que las cosas no pintaban bien, parece que, desgraciadamente, la tensión va aumentando”, zanjó.l