domingo 20/9/20

ERC advierte a los socialistas de que sin mesa de diálogo no habrá legislatura

El candidato a la Presidencia encara su investidura en un Congreso crispado y partido en dos
Gabriel Rufián dijo que Esquerra está dispuesta a romper el pacto porque ya lo “ha hecho” antes | efe
Gabriel Rufián dijo que Esquerra está dispuesta a romper el pacto porque ya lo “ha hecho” antes | efe

El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, advierte al candidato socialista a la Presidencia, Pedro Sánchez, de que si no cumple con la creación de la mesa de diálogo entre el Gobierno y la Generalitat pactada en el acuerdo para su investidura tampoco habrá legislatura.

Puso esta condición para hacer que “el PSOE cumpla” y, tras puntualizar que será “muy claro al respecto”, repitió hasta tres veces que “si no hay mesa, no hay legislatura”.

Rufián recordó que ERC ya ha hecho “antes” esto, que supondría dar por roto el acuerdo para la investidura, e insistió en que “puede volver a hacerlo” porque si la creación de esta mesa no se cumple “no se estará estafando a un partido, sino al pueblo de Cataluña”. 

Para esta formación política la crisis generada entre el Estado y Cataluña ha sido consecuencia de que “el Estado y según qué instituciones han sido fagocitadas por la extrema derecha” creando así una crisis que se debía haber evitado con diálogo y política. 

Previsión segura 
La de Rufián es solo una muestra de como el candidato socialista a la Presidencia del Gobierno encara una investidura que se prevé segura, aunque por apenas un par de votos, en un Congreso crispado y fracturado en dos, ya que PP, Vox y Cs se han erigido en un bloque de oposición frontal.
Lo previsto es que Sánchez salga del Congreso el martes que viene como presidente tras una segunda votación en la que necesita mayoría simple. Lo será por un ajustado margen de dos votos una vez que la diputada de Coalición Canaria, Ana Oramas, avanzó su voto en contra a pesar de que la formación nacionalista decidió ayer la abstención. Ahora mismo, el balance es de 167 “síes” y 165 “noes”. Por tanto, la investidura está muy cerca de hacerse realidad.

Quizá debido a ello, el candidato empezó el debate de investidura en el Congreso con la exposición de un programa de Gobierno claro y lleno de objetivos concretos, distinto del que planteó en julio del año pasado.

Sánchez apuesta por la vía del diálogo como la “única posible” para resolver el “conflicto” catalán y superar la judicialización y se comprometió a formar la mesa de gobiernos, eje del acuerdo de socialistas y republicanos. 

Críticas del PP 
Esta suerte de dependencia de ERC se incluyó entre las principales críticas del líder del PP, Pablo Casado, muy duro con Sánchez, hasta el punto de que los lances más ásperos y bruscos de la sesión del sábado se produjeron a lo largo de su cara a cara.

Afirmó el presidente de los populares que el candidato socialista ha traído al Congreso “un Gobierno de pesadilla” sustentado en “un bestiario de pactos” de tono “radical”.

Para Casado, el Ejecutivo de coalición que se vislumbra, formado por ministros socialistas y de Unidas Podemos, acabará con “las décadas” que han reportado a España sus mayores cuotas de libertad y de progreso.

Y aprovechó la ocasión para situar a su partido como “dique de contención” frente a “cualquier intento de modificación constitucional por la puerta de atrás” o de los estatutos de autonomía.

Esta “operación de derribo” de la Constitución, según sus palabras, no saldrá adelante porque el PP desplegará todos los recursos a su alcance, incluidas movilizaciones en plazas y calles.

A modo de corolario, el líder del PP asegura que “España se queda sin socialismo constitucionalista”, y culpó a Sánchez de ello. Pero no sólo la protección de la Carta Magna y la política a seguir en Cataluña han canalizado las respectivas acusaciones de los líderes del PSOE y del PP. El fin de ETA y la corrupción han deparado severos reproches.

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Con todo, Sánchez hizo varios anuncios fuera de los temas más polémicos, aunque ninguno novedoso, ya que son los que integran el acuerdo con Unidas Podemos.

Durante casi dos horas, el candidato se comprometió a la derogación de la reforma laboral, a subir el salario mínimo, a desarrollar por ley la lucha contra el fraude fiscal y contra la emergencia climática, a subir el IRPF a las rentas altas, a mejorar el mapa de implantación del 5G, a plantear una estrategia frente al reto demográfico o a invertir en sanidad pública hasta un 7% del PIB.

Pero salvo referencias puntuales de los líderes, la situación política de Cataluña y la tensión que ello genera en el texto constitucional han acaparado las fases más enérgicas del debate.

El presidente de Vox, Santiago Abascal, encadenó varios adjetivos para tildar a Sánchez de “fraude, mentiroso, estafador y personaje sin escrúpulos”, capaz hasta de tramar “emboscadas a la Constitución” con tal de permanecer en La Moncloa.

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