domingo 29/11/20

Los agentes que atendieron a las víctimas de Alsasua afirman que “fue claramente una paliza”

Los policías forales que acudieron al bar Koxka la madrugada del 15 de octubre de 2016, cuando fueron agredidos dos guardias civiles y sus parejas, corroboraron ayer durante el juicio que se celebra en la Audiencia Nacional que lo ocurrido aquel día no fue una pelea, sino que “fue claramente una paliza”.

Miles de personas apoyan en Pamplona a las víctimas de Alsasua | villar lópez (aec)
Miles de personas apoyan en Pamplona a las víctimas de Alsasua | villar lópez (aec)

Los policías forales que acudieron al bar Koxka la madrugada del 15 de octubre de 2016, cuando fueron agredidos dos guardias civiles y sus parejas, corroboraron ayer durante el juicio que se celebra en la Audiencia Nacional que lo ocurrido aquel día no fue una pelea, sino que “fue claramente una paliza”.
Los agentes fueron los primeros en llegar al lugar de los hechos, más allá de las cuatro y media de la madrugada, y explicaron al tribunal que lo primero que se encontraron al llegar allí fue bastante gente –unas cuarenta personas “como mínimo”– en la calle y al teniente tirado en el suelo, con sangre en la boca y fuerte dolor en una pierna, acompañado de su novia.

El sargento, por su parte, estaba alterado, “llorando”, y tenía la camisa, que era de color blanco, “llena de suelas de zapato”. “Fue muy impactante”, declaró uno de los policías forales, motivo por el cual llamaron a una ambulancia.
Según su versión, “estaba claro” que la gente que había allí sabía de la condición de los dos guardias civiles, ya que les decían a los forales que ellos eran de Alsasua y “que no les siguieran el juego” a los agentes de la Benemérita y “que no se pusieran del lado de los guardias”.

Uno de los agentes comentó que el “ambiente” que se encontraron esa noche en la zona de bares donde se encuentra el Koxka es parecido cada vez que tienen que intervenir, en el sentido de que tienen que “actuar deprisa” para salir de allí cuanto antes porque enseguida “empiezan los gritos” contra ellos.

“La gente allí ha bebido y el ambiente es el que es. Cada vez que nos toca actuar ahí tenemos que salir deprisa porque empiezan los gritos. Cuanto más estamos, peor puede acabar la cosa. Tendemos a acabar rápido. Ese día, tal y como estaba la situación, lo mejor era marcharse, pero tampoco podíamos porque nos teníamos que quedar identificando”, dijo.
Los dos comentaron que nadie más en el lugar, aparte de los guardias, les solicitó ayuda y cuando la ambulancia se llevó al teniente y a su pareja al centro de salud de la localidad, el sargento y su novia señalaron a dos personas como responsables de la agresión. Uno era un chico con barba y boina que luego fue identificado como Jokin Unamuno y otro joven ataviado con camiseta de color rojo o rosa.

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