Lunes 17.06.2019

Los acusados piden al Supremo que la cuestión catalana vuelva a la política

Las defensas de los independentistas acusan a la Fiscalía de forzar el delito de rebelión con poco rigor

Simpatizantes con los independentistas presos siguen la declaración fi nal de Jordi Turull | MARTA PÉREZ (EFE)
Simpatizantes con los independentistas presos siguen la declaración fi nal de Jordi Turull | MARTA PÉREZ (EFE)

Los líderes independentistas aprovecharon la última jornada del juicio del procés en el Tribunal Supremo para apremiar al tribunal para que dicte una sentencia que devuelva la cuestión catalana a la política y no agrave más la situación, porque de ella depende el futuro de muchas generaciones y la convivencia entre España y Cataluña.

Con el turno de último palabra, los acusados echaron el cierre a cuatro meses de juicio que, en su opinión, no sirvió para acreditar ninguna de las pruebas presentadas por las acusaciones, a quienes han reprochado duramente por perseguirles por sus ideas.


Pero en esencia, todos pasaron frente al tribunal para manifestar, como hizo Oriol Junqueras, que “lo mejor para todos sería devolver la cuestión al terreno de la política, de la buena política, de donde nunca debería haber salido”. Porque si en algo coincidieron todos es en subrayar que el “problema, asunto, conflicto o cuestión” es de naturaleza eminentemente política.

Anhelos
Más allá de reafirmar su compromiso político con Cataluña en presencia de su president, Quim Torra, y manifestar su anhelo por alcanzar un acuerdo que permita un referéndum, los acusados buscaron generar presión al recordar ante los magistrados que “las generaciones que vienen dependen de su sentencia” porque está en duda “el futuro político de España y Cataluña”. Quien mejor lo verbalizó fue Jordi Sánchez: “Ustedes no tienen la solución al problema que le ha venido encima, pero lo cierto es que sí tienen una responsabilidad, que es no agravar la crisis política”.


El relato común dejó poco margen para las percepciones personales sobre los hechos que se les imputan. Varios pidieron esperar la sentencia en casa, otros como Junqueras, Jordi Turull y Joaquim Forn admitieron errores sin concretar, y aunque muchos mostraron su orgullo por el procés, Cuixart fue el más tajante: “No tengo ningún arrepentimiento, lo volvería a hacer”. La única que se confesó explícitamente “inocente” fue Bassa y solamente Carme Forcadell usó su alegato final para defenderse advirtiendo del agravio comparativo con sus compañeros de la Mesa del Parlament: “Estoy siendo juzgada por ser quien soy, no por mis actos”.


Por su parte, las defensas del procés cargaron contra la Fiscalía por “tergiversar” el relato y “magnificar” la actuación de los acusados con “poco rigor” y a través de “interpretaciones forzadas” para hacer que su papel se encuadre en el delito de rebelión o malversación. Fue el argumento común de los informes de los cuatro abogados. Para ellos, los hechos se han “sobredimensionado” para forzar el encaje de una rebelión que no se puede sustentar jurídicamente, como tampoco la sedición porque “no hubo alzamiento tumultuario”.

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