domingo 25/10/20

Pablo Isla llama a mantener las sedes de las grandes empresas en España

El presidente del Grupo Inditex, Pablo Isla, destacó ayer la importancia de lo que ha llamado el “efecto sede”, es decir, mantener las oficinas principales de grandes empresas internacionalizadas en España para así contribuir a su crecimiento económico.

Pablo Isla interviene en el Foro Económico de Bilbao Luis Tejido

El presidente del Grupo Inditex, Pablo Isla, destacó ayer la importancia de lo que ha llamado el “efecto sede”, es decir, mantener las oficinas principales de grandes empresas internacionalizadas en España para así contribuir a su crecimiento económico.
En su intervención ante el Foro Global España 2014, Isla glosó el efecto que produce que Inditex mantenga en España sus sedes y centros logísticos, y que pague en este país sus impuestos (1.000 millones de euros en sociedades en los últimos cuatro años, el 2% del total), a pesar de estar presentes en 86 mercados y tener 130.000 empleados en el mundo.
Para Isla, se puede ser optimista sobre el futuro próximo de las empresas españolas, a pesar de los retos y dificultades.
Así, recordó que el nuevo crédito al sector empresarial en los últimos meses empieza a tener una senda de crecimiento.
En todo caso, para Isla, la globalización “debe influir en el ámbito de la política española y europea”, y recalcó que “a veces actuamos como si no viviéramos en un mundo global”.
“En el renacimiento industrial hay retos como el mercado único, la digitalización, o el coste de la energía, que nos hace perder competitividad”, advirtió Isla, para quien la firma del tratado de libre comercio con EEUU puede ser “un factor de importancia decisiva en el comercio mundial”.
Los líderes económicos de todo el mundo acudieron ayer al primer “mini Davos” español para arropar el reinicio del crecimiento de la economía del país, aunque con importantes cautelas sobre la necesidad de reformas adicionales, vinculadas sobre todo al alto nivel de desempleo.
Es por ello que una de las principales ponentes, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, aprovechó su paso por un Bilbao primero radiante y progresivamente desapacible hasta llegar al temporal para reclamar más ajustes económicos.
Como si hubieran podido escuchar los “deberes” que Lagarde estaba poniendo a sus anfitriones miles de personas trataron de acercarse  a protestar con el grito “go home” al museo Guggenheim.
Protestas comprensibles a ojos del secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, en la medida en que los diplomas con los que los manifestantes creían que tendrían garantizado su puesto de trabajo ahora no les sirven ni para “taparse de la lluvia”, en palabras del mexicano. n

Comentarios