Miércoles 26.06.2019

La OCDE se muestra optimista sobre las previsiones de crecimiento para España

Calcula que el PIB subirá este año un 2,2% y un 1,9% en 2020, las mismas cifras que dio en noviembre

PRS10. PAR..S (FRANCIA), 21/05/2019.- El secretario general de la Organizaci..n para la Cooperaci..n y el Desarrollo Econ..mico (OCDE), ..ngel Gurr..a (i), interviene junto a la ministra espa..ola de Econom..a, Nadia Calvi..o, durante el debate "Economic Outlook", organizado por la OCDE, este martes, en Par..s, Francia. EFE/ Christophe Petit Tesson
PRS10. PAR..S (FRANCIA), 21/05/2019.- El secretario general de la Organizaci..n para la Cooperaci..n y el Desarrollo Econ..mico (OCDE), ..ngel Gurr..a (i), interviene junto a la ministra espa..ola de Econom..a, Nadia Calvi..o, durante el debate "Economic Outlook", organizado por la OCDE, este martes, en Par..s, Francia. EFE/ Christophe Petit Tesson

España es uno de los pocos países que no ven rebajadas sus perspectivas económicas para este año y el próximo por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que también es algo más optimista que la Comisión Europea sobre el déficit público español, en línea con las expectativas del Gobierno.

En su informe semestral de Perspectivas publicado ayer, la OCDE calcula que la economía española crecerá este año un 2,2% y un 1,9% en 2020, las mismas cifras que había dado en noviembre y que coinciden con las del Ejecutivo. Tanto la Comisión Europea como el Fondo Monetario Internacional (FMI) habían corregido ligeramente a la baja en las últimas semanas sus proyecciones sobre España para 2019, y estimaban que su PIB subiría un 2,1 por ciento este ejercicio, así como un 1,9 por ciento en 2020.


La OCDE no ha considerado necesaria esa rectificación porque, aunque constata que la ralentización económica global afecta a España (su PIB progresó un 2,6% en 2018), ve varios elementos que le distinguen del conjunto de la zona euro, donde el golpe sí será mucho más duro (1,2 por ciento en 2019 y 1,4% en 2020).


El principal es una demanda interna sólida, que se sustenta en la fuerte creación de empleo (el paro debería bajar del 15,3 por ciento de media en 2018 al 13,8% en 2019 y al 12,7 por ciento en 2020), así como en una serie de medidas que han favorecido el consumo: las subidas de sueldos en el sector público, de las pensiones y del salario mínimo.
Para la economista jefe de la OCDE, Laurence Boone, aunque el incremento del salario mínimo haya sido fuerte, partía de un nivel bajo y ahora está en la media de los países de la organización, de forma que más que ser un freno para la actividad contribuye a “un crecimiento más inclusivo”.

Asignaturas pendientes
El secretario general, el mexicano Ángel Gurría, reconoció que a España “le va muy bien”, pero también señaló las asignaturas pendientes de España, como la productividad, la educación, el sistema sanitario, el poco gasto en investigación y desarrollo, la falta de flexibilidad del mercado laboral o de productos.


Gurría, durante la presentación del informe, afirmó que hay que mantener el camino de las reformas, porque los buenos resultados que se ven ahora son consecuencia de las que se hicieron hace seis años.
La OCDE coincide con las proyecciones del Gobierno español sobre el déficit público, ya que cree que disminuirá al 2% del PIB en 2019 y se acerca mucho en la previsión del 1,3% en 2020 (dos décimas más).

Ahí se desmarca de la Comisión Europea, que no espera que baje del 2,3% este año ni del 2% el próximo.
Ese optimismo no le impide advertir de que hace falta fortalecer de forma estructural las finanzas públicas teniendo en cuenta los altos niveles de deuda (pese a que bajará en términos relativos al 96,5 por ciento del PIB este año y al 95,7% el próximo). Por eso, insiste en que cualquier sorpresa positiva por el lado de la recaudación debería dedicarse a reducir la deuda.


El llamado “Club de los países desarrollados” considera que el sistema fiscal español se asienta demasiado en el trabajo y acaba penalizando el crecimiento y el empleo. De forma que aconseja dar más peso a las tasas medioambientales y al IVA, que provocan menos distorsiones.

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