martes 20/10/20

Feijóo busca un líder para Pescanova que evite que caiga en manos alemanas

El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, no encuentra un propietario para Pescanova. La sustitución del encausado Manuel Fernández de Sousa Faro no es sencilla y el Gobierno gallego no logra vender una empresa que, a pesar de su deuda, muchos consideran que tiene futuro.

españa empresas pescanova
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El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, no encuentra un propietario para Pescanova. La sustitución del encausado Manuel Fernández de Sousa Faro no es sencilla y el Gobierno gallego no logra vender una empresa que, a pesar de su deuda, muchos consideran que tiene futuro. Sobre todo si consigue vender sus activos chilenos, que se han convertido en una rémora.
Según publicó “Hispanidad”, en primer lugar ningún inversor quiere entrar hasta que se refinancie la deuda y se tengan las cuentas claras, las cuentas que oscureció el propio Sousa.
El ya expresidente y todavía principal accionista, con más del 7% de la compañía, aseguró recientemente que se necesita a alguien que entienda del negocio pesquero, pero nadie le admite al frente de la firma otra vez. Y lo peor para Feijóo es que quien sí quiere hacerse con el control de Pescanova, es el consejero Demetrio Carceller, presidente de Damm y socio de uno de los principales competidores de Pescanova: los alemanes de la multinacional de la alimentación Oetker.
La Xunta busca un propietario gallego, pero Inditex, por ejemplo, no quiere saber nada, y otros multimillonarios de la comunidad gallega como Manuel Jove, tampoco porque consideran que ese tipo de negocio no es lo suyo.
Mientras, el Gobierno regional insiste en que existen gestores capacitados para llevar la administración de la multinacional si existe un núcleo duro de accionistas adecuado. A fin de cuentas, cuando se refinancie la deuda y se vendan los activos chilenos, Pescanova puede ser una empresa solvente y rentable.
Respecto a por qué la compañía ha llegado a su situación actual –está en concurso de acreedores desde abril–, Sousa argumentó que “se produce un retraso en la maduración de sus inversiones, los precios de venta se ven afectados por la recesión y hay un momento en el que el crédito no acompaña y se vuelve carísimo en España”.
“Todo ello se juntó y tuvo un efecto demoledor”, explicó, pero defendió que “las inversiones han sido buenas y el proyectos es viable, máxime con los precios actuales; pero necesita acreedores e inversores que crean en ella”.
Según apuntó, “di un paso atrás para ser consecuente con mis errores y la situación de la compañía de la que era el máximo cargo; ya no estoy en la gestión, pero estaré siempre a disposición de quien crea en ella y quiera mantener el proyecto empresarial al que he dedicado mi vida y mi patrimonio”.
Ahora, asegura que propondrá en la junta un consejo con “expertos del sector” y apoyará “los intereses de los fondos de inversión, que son los accionistas mayoritarios; será capaz de gestionar un plan de viabilidad que permita obtener un convenio de acreedores donde se recupere el máximo valor para los accionistas y los acreedores concursales y el mantenimiento de los 11.000 empleos”. n

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