miércoles 20/1/21

El banco malo echa a andar con directora, pero sin personal y con las oficinas sin montar

Con tres personas y la oficina en obras, así es como ha echado a andar el banco malo. No tienen todavía equipos informáticos, ni teléfonos propios y ocupan unos despachos que no son los suyos.

la presidenta del conocido como banco malo, belén romana                   efe
la presidenta del conocido como banco malo, belén romana efe

Con tres personas y la oficina en obras, así es como ha echado a andar el banco malo. No tienen todavía equipos informáticos, ni teléfonos propios y ocupan unos despachos que no son los suyos.

No hay ningún cartel en el directorio del edificio de Castellana, 89, ni ningún indicio de que ahí se encuentre la Sareb, que desde el día 2 de enero es la mayor inmobiliaria española tras absorber los activos de Bankia, Novagalicia, CatalunyaBanc y Banco de Valencia.

En noviembre, la Sareb (Sociedad de Gestión de Activos procedentes de la Reestructuración Bancaria) alquiló a Ahorro Corporación la octava planta de su edificio en Castellana.

Fue la propia Belén Romana, su presidenta, quien eligió la oficina. Le gustaron la luminosidad de las instalaciones y su ubicación, ya que se encuentra muy cerca de la sede del FROB y del Ministerio de Economía, según las fuentes consultadas por elconfidencial.com.

trabajan mucho

De momento, Romana, Walter de Luna, director general, y Óscar García Maceiras, secretario general, son las únicas personas contratadas. El proceso de selección está en marcha, pero necesitan hasta el jefe de personal. Además, tienen a una persona externa que les lleva la comunicación. Aunque, de momento solo son tres, “trabajan mucho”, según fuentes cercanas. Lo tienen todo por hacer. Belén Romana, estrecha colaboradora del ministro de Economía Luis de Guindos “entra a las 8 de la mañana y no se va antes de las 10 de la noche la mayoría de las veces”, aseguran las mismas fuentes.

Sobre el personal que trabajará en la sociedad, desde Sareb explican que lo que pretenden es tener “una estructura ágil y dinámica con el objetivo de desinvertir en los activos, el personal depende del volumen de trabajo que vaya habiendo”..

El banco malo ocupa tres despachos del sexto piso. Según se accede desde los ascensores y tras una puerta de cristal que da a la planta, ocupada por personal de Ahorro Corporación, se llega a ellos. Un pequeño cartel con una flecha bajo el nombre de Sareb, puesto sobre una mesa de forma provisional indica que están ahí. Las vistas son buenas, a la plaza Picasso, lo que les evita el ruido del tráfico del eje financiero de Madrid.

El banco malo reivindica desde su creación la importancia de ser transparentes, pero, de momento y hasta que consigan ponerse definitivamente en marcha, no hay mucha luz sobre su funcionamiento.

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