sábado 24/10/20

El ajuste del déficit y el Brexit frenarán el crecimiento de la economía española en 2017

El impacto de la victoria del Brexit y los ajustes que se tendrán que llevar a cabo para cumplir con el déficit lastrarán el crecimiento de la economía española en el año 2017.

El ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos	archivo ec
El ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos archivo ec

El impacto de la victoria del Brexit y los ajustes que se tendrán que llevar a cabo para cumplir con el déficit lastrarán el crecimiento de la economía española en el año 2017.
Mientras, la demanda interna sigue tirando de la economía española en medio de la incertidumbres políticas, lo que podría elevar el crecimiento del PIB del 0,7% en el segundo trimestre al 0,9% en el tercero, según el último informe de BBVA Research.
De este modo, el Servicio de Estudios de la entidad financiera ha revisado al alza las previsiones de crecimiento para España del 2,7% de hace tres meses al 3,1% en 2016, dos décimas más que el pronóstico del Gobierno.
No obstante, el economista jefe de Economías Desarrolladas de BBVA Research, Rafael Doménech, señaló que “si la tendencia que se espera para la segunda mitad del año se confirma, el crecimiento será del 3,2%”.
Con todo, BBVA Research advierte de que “la vulnerabilidad de la economía española aumenta” y “numerosos elementos anticipan sesgos a la baja en 2017”, año para el que prevé un crecimiento del 2,3%, cuatro décimas menos que en su anterior revisión, aunque en línea con las previsiones oficiales. Concretamente, BBVA Research alerta del impacto del Brexit sobre la economía española y el impacto de los ajustes presupuestarios para cumplir con los nuevos objetivos de déficit público, y avisa de que “es necesario tener certidumbre lo más pronto posible sobre las políticas a implementar durante los próximos años”. A la hora de detallar la composición del crecimiento, el informe señala que el consumo de las familias continúa siendo el factor determinante, al tiempo que la desaceleración del crecimiento de la inversión privada ha tocado fondo.
Además, la inversión en vivienda se está comportando mejor en el primer semestre de 2016 que en la segunda mitad del 2015. No obstante, hay un componente de la demanda que “lastra el impulso” económico, que es la inversión en construcción no residencial, “aquejada por los efectos de una política fiscal que ha decidido concentrar parte del ajuste de las cuentas públicas en el gasto en infraestructuras”.
Por otro lado, la desaceleración prevista para 2017 se debe, en su mayor parte, a las peores perspectivas del sector exterior. La evolución reciente de la economía de EEUU y la materialización de riesgos en Europa provocan una revisión a la baja de las expectativas de crecimiento en los países desarrollados y, por lo tanto, un deterioro de las perspectivas de las exportaciones españolas.

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