domingo 20.10.2019

Quiero y no puedo

El Basquet Coruña acabó muriendo en la orilla después de sobreponerse a dos desventajas máximas de catorce puntos

Braxton Ogbueze fue uno de los destacados de una ‘marea naranja’ que continúa sin ver la salida del oscuro túnel  | pedro puig
Braxton Ogbueze fue uno de los destacados de una ‘marea naranja’ que continúa sin ver la salida del oscuro túnel | pedro puig

BASQUET CORUÑA - MELILLA: 7276

Un Basquet Coruña mejorado en defensa pero desmejorado en ataque, sufrió su octava  derrota consecutiva, ante un Melilla que no pudo contar con dos jugadores importantes, Josep Franch y Felipe dos Anjos, y que golpeó a los locales a base de parciales. 
No empezaron mal los de Gustavo Aranzana, finos en ataque, buena defensa y una presión alta que incomodó a los Alejandro Alcoba. Dos triples de Miso dieron a los locales su primera renta de más de una canasta.
Pero ahí llegó la primera desconexión. Después de una falta antideportiva de Louisant, de la que el Melilla sacó cinco puntos, empezó un parcial de 0-12. Un mate del exnaranja Chuku encendió la primera luz roja (15-25). Aunque el BC contestó con un 5-0, Agada puso el 20-27 final a un cuarto inicial que tuvo un nombre propio: Juan Rubio, autor de 15 puntos en los ocho primeros minutos.

Golpe duro
En el segundo acto no tardó en volvear a golpear el Melilla. Lo hizo con un parcial de 0-7 que le volvió a poner con más de dos dígitos de una renta que Chuku convirtió en máxima con dos tiros libres (24-38).
Al igual que el anterior partido en Riazor, contra el Palencia, el Coruña sacó lo mejor de sí mismo cuando estaba contra las cuerdas. Cuatro triples casi consecutivos, de Ogbueze, Sabin y Miso (2), le devolvieron al partido (36-40), pero un parcial final de 0-6 abrió un nuevo abismo (36-46).
El escolta madrileño inauguró, también de 6.75, un tercer periodo marcado por la expulsión –por segunda antideportiva de Louissant– y los parciales de ida y vuelta. El primero, de 0-5; el segundo, de 5-0; el tercero, de 0-7; el cuarto de 5-0; y el quinto, de 4-0 para mantener la esperanza en una grada que solo dos minutos antes veía que el marcador, tras una canasta a tablero de Txemi Urtasun, recuperaba el déficit máximo (46-60).
Con 55-62 dio inicio el periodo definitivo. Era el momento. Aunque el 2-6 de salida no ayudó, el Coruña fue limando las distancias poco a poco, básicamente a triple limpio. Uno de Stephens acercó posturas (65-68) y un 2+1 de Bulic estrechó el cerco (72-73) con 84 segundos por jugar. 

Pérdida definitiva
Un tiro errado por Rubio dio al Coruña balón para ponerse por delante, pero Miso lo perdió en un mal pase y Chuku, a 25 segundos del último bocinazo, puso el 72-75. Nueve después, Sabin falló desde el arco y Urtsasun anotó un libre que confirmó el quiero y no puedo de la ‘marea naranja’, a día de hoy un perro flaquísimo que no es capaz de quitarse de encima tanta pulga.

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