jueves 3/12/20

Nadal ya está en cuartos, donde le espera Berdych

TENIS - OPEN DE AUSTRALIA

Rafael Nadal, campeón en 2009, impuso además de su talento una gran dosis de coraje para vencer al gigante surafricano Kevin Anderson (203 centímetros), por 7-5, 6-1 y 6-4, y colocarse en los cuartos de final del Abierto de Australia.

El balear demostró que vuelve a estar en forma	 efe
El balear demostró que vuelve a estar en forma efe

Rafael Nadal, campeón en 2009, impuso además de su talento una gran dosis de coraje para vencer al gigante surafricano Kevin Anderson (203 centímetros), por 7-5, 6-1 y 6-4, y colocarse en los cuartos de final del Abierto de Australia.

“Es un fantástico resultado este es mi mejor partido este año”, dijo Nadal sobre la Rod Laver Arena donde bromeó cuando se le recordó como un recogepelotas le imitó colocando con esmero una de sus botellas de agua que habían volado con el viento. “Son cosas estúpidas que haces, rutinas y que no sirven para nada”, dijo.
“Tuve mucha suerte en ganar el primer set”, comentó Rafa, “Kevin es un jugador fantástico una gran persona, nos conocemos, tenemos la misma edad y es un fantástico jugador. Lo importante es que seguimos sonriendo después de 16 años”, dijo al comentar una foto de ambos cuando eran unos críos.
Sobre su próximo rival, el checo Tomas Berdych que se deshizo del australiano Bernard Tomic en tres sets, Nadal fue cauto.
“Es un gran jugador, que ha hecho final en Doha hace una semana. La única manera de ganar es jugar mi mejor tenis como hoy”, apuntó.
“Kevin Anderson me pondrá en mi sitio”, había adelantado en la previa de este encuentro Rafa. Y Nadal ha situado ya su nombre entre los ocho últimos jugadores que optarán por el título el próximo domingo, tras deshacerse de un peligroso rival, prototipo del tenis que impera actualmente, todo fuerza, todo saque.
También dijo Nadal que ahora el “saque premia” y que se había olvidado casi por completo la estrategia, y que cada vez “se pega más fuerte y se piensa menos”. El partido de la Rod Laver Arena fue una clara demostración de ese teorema Nadaliano.
Desde su soberbia atalaya, Anderson disparó bombas, y no solo con su saque, que llegó hasta los 215 kilómetros por hora en varias ocasiones, que ganó en blanco cuatro veces en el primer set y con el que anotó solo ocho “aces” en total.
También supo restar con acierto, casi siempre a los pies de Nadal para dominar el punto a continuación. Pero al final no pudo con Nadal.

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