miércoles 12/8/20

El Depor se pega un tiro

Se puso con 1-0, el Extremadura le dio la vuelta al marcador aprovechando los fallos y el ‘paso atrás’, consiguió empatar 2-2 y Pinchi sentenció a su ‘ex’
Çolak estuvo a punto de marcar en esta acción que finalmente despejó la zaga extremeña | javier alborés
Çolak estuvo a punto de marcar en esta acción que finalmente despejó la zaga extremeña | javier alborés

El Depor se suicidó en Riazor. Dejó crecer a su rival y lo pagó con una derrota que le complica el futuro a falta de dos partidos para la conclusión del campeonato. Pasamos del ‘casi salvados’ al ‘sufriremos hasta el final’. Es el estigma de este club en los últimos años.

El equipo de Manuel Mosquera saltó a dar la cara, como siempre hacen sus escuadras. En el inicio fue contundente con el Depor para no dejarle progresar en ataque. Los primeros segundos fueron, literalmente, a balonazos, pero a los tres minutos de partido, ante una defensa demasiado parsimoniosa, Aketxe centraba desde la banda para que David Simón cabecease a la red anotando el 1-0.

El gol dio ‘demasiada’ tranquilidad al cuadro blanquiazul, que comenzó a tocar y a maniobrar en campo rival buscando llegadas desde las bandas. En una de ellas remató Mollejo fuera.

No se complicaba el Depor en las transiciones. A los diez minutos, por ejemplo, en dos pases el Depor se plantaba en la frontal del área rival y Sabin Merino culminaba la jugada con un disparo detenido por el meta visitante. El partido parecía bastante controlado al cuarto de hora de juego, eso sí, el equipo coruñés no se prodigaba ya en ataque como al principio de la contienda. 

A los 27 minutos Gaku precisaba de asistencias tras recibir un balonazo que lo dejaba noqueado. Se recuperaba en la primera pausa para la hidratación.

El Extremadura había dado un paso al frente, sobre todo porque el equipo de Vázquez se lo permitía, y el ‘profesor’ aprovechaba para corregir errores y que sus futbolistas volviesen a dominar con autoridad el encuentro.

Sin embargo, en la primera jugada tras recuperar líquidos, Nono gozaba de la mejor oportunidad del partido para batir a Dani, y no lo hacía por falta de puntería. Su disparo se iba a las nubes.

El envite se convirtió en malo, soporífero por momentos, hasta llegar al descanso. El tedio se rompió a los 42 minutos con un cabezazo de Sabin Merino a saque de una falta. Esta acción ofensiva llegaba tras media hora sin que el Depor atacase de manera clara. En la siguiente fue Eneko Bóveda el que llegó al remate pero el meta extremeño atrapaba la pelota. Eran los últimos compases antes de encaminarse a los verstuarios.

Aketxe finalizó la primera jugada de ataque coruñesa de la segunda parte con un chut lateral que se marchó por el lateral de la meta de Gonzalo. Sabin repitió, pero de cabeza, en la siguiente acción. A la hora de partido el Depor había disparado seis veces sobre la meta extremeña por ocho de los vistantes. Ante tal embotellamiento, Fernando hizo un cambio. Retiró a Mujaid y dio entrada a Çolak. Era un mensaje para el equipo. El Depor estaba jugando con fuego, con dudas, y el precio que pagó fue enorme. En un segundo córner consecutivo Dani no llegaba a capturar la pelota y, tras un primer remate, Fran Cruz aprovechaba para anotar el 1-1 con ayuda de Montero.

Con nuevos cambios, el Depor llegó al último cuarto de hora dispuesto a ponerse por delante, con el riesgo que ello conlleva, pero sabedor de que la victoria era fundamental. Fernando apostó el todo por el todo y a punto estuvo de obtener el premio en dos ocasiones seguidas de Çolak.

Fruto de esa ‘desprotección’, Ósca Pinchi aprovechó una indecisión defensiva y batió a Dani Giménez en una acción de calidad. Era un mazazo. 1-2. No hay peor cuña que la de la propia madera.

El equipo visitante podía ampliar la renta en la siguiente jugada pero el Depor era el que igualaba. A los 88, en una gran salida de Çolak, con pase a Mollejo para centrar. Christian Santos anotaba el tanto.

Cinco minutos después, tras un resbalón de Aketxe y dos pases certeros, Pinchi volvía a marcar para dejar al Depor noqueado por completo. Tendido en el suelo. El surrealismo futbolístico se adueñó de Riazor y la desdichada afición coruñesa tendrá que seguir con el corazón en un puño. A sufrir.

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